¿Se le subió el triunfo a la cabeza al Cigala?

Todas las veces que he tenido el gusto de escuchar a Diego, "El cigala", me ha parecido un cantante de flamenco en verdad extraordinario, le pone mucho sentimiento a la interpretación y su voz entre dulce y quejumbrosa atrapa al público.

En el 2002 el director cinematográfico Fernando Trueba produjo "Lágrimas negras", disco que unió al Cigala con el cubano Bebo Valdés al piano, y se publicó en 2003. A partir de dicho acontecimiento se le comenzó a conocer Internacionalmente pues le hizo merecedor de algunos premios como mejor disco del año y principalmente un Grammy.

Al parecer su éxito no sólo ha sido el resultado de haber "resucitado" algunos temas caribeños, sino su estilo diferente muy bien logrado. Además tengo entendido que en este año ha grabado un álbum de tangos.

¿Qué bonita historia la de este señor, verdad?

Pues me ha sorprendido leer en el diario "El Mundo", que "el cigala" ha dejado plantado a su público en la ciudad de Santo Domingo en la República Dominicana porque supuestamente no le estaban prestando atención.

Legalmente dicho señor ha incumplido el contrato de cantar en un Hotel durante tres horas. Quienes pagaron para cenar en ese lugar, no tenían en mente el menú, sino la presentación de un cantante que admiraban.

El señor Diego, como se llame, debería enterarse acerca de la idiosincrasia de las personas en cada país. Cuando un caribeño sale a divertirse, lo hace a su manera. A él lo contrataron para cantar, los presentes podían estar bebiendo, comiendo o besándose, eso no era asunto de él, debía cumplir el contrato.

La gente asistió a ver a Diego el cigala. Las personas no acudieron allí a escuchar un concierto de Schubert, ni a un oficio religioso, fueron a distraerse. Si desea tanta solemnidad que sólo cante en los templos.

Efemérides del fin del apartheid en Sudáfrica

El vocablo apartheid significa Afrikáans, separación, en la variante sudafricana del holandés. Este horrible fenómeno político apareció oficialmente en Sudáfrica en 1948; el término sirvió para designar la segregación racial y de organización territorial aplicada en forma sistemática en dicho país.

El apartheid consistió en promover el desarrollo separado de las diferentes razas, bajo la dirección de la raza blanca, considerada superior. Para "legalizar" esa injusticia, los blancos aprobaron leyes raciales que tocaban todos los aspectos de la vida social de los ciudadanos sudafricanos.

La institucionalización de la discriminación racial incluyó: llevar consigo su certificado de identidad racial, prohibición de que cualquier negro participara en la vida pública de su país, delimitación de zonas territoriales según los grupos reconocidos, represión policíaca, prohibición de matrimonios interraciales e incluso las relaciones sexuales.

Se llevó a cabo la clasificación racial de los ciudadanos sudafricanos a partir de tres criterios: apariencia, aceptación social y descendencia. Una persona no podía ser considerada blanca si sus padres no lo eran. Con esta medida expulsaron a los negros que residían en zonas de gente blanca y se crearon 10 "homelands", o áreas de reserva para negros.

El Parlamento sudafricano controlaba los "homelands" los cuales eran regiones independientes a las que era asignado cada africano según su clasificación oficial. Dentro de este territorio los africanos negros eran ciudadanos y tenían ciertos derechos; pero fuera de su respectivo "homeland" los derechos se anulaban, e incluso necesitaban usar pasaporte en su propio país.

En 1977 la ONU impuso un embargo de armas a Sudáfrica, y en la siguiente década los Estados Unidos y la Comunidad Europea organizaron un bloqueo económico para presionar a Sudáfrica a terminar con el apartheid.

El símbolo del movimiento negro de liberación en Sudáfrica fue Nelson Mandela, quien estuvo muchos años recluido en una cárcel por sus actividades anti-apartheid.

En 1989 fue elegido presidente de Sudáfrica William de Klerk, un reformista que comenzó a negociar una salida al estado de discriminación racial. Como un acto simbólico importante, en 1990 se concedió la libertad a Nelson Mandela, tras 26 años de prisión por oponerse al racismo.

El 17 de junio de 1991 se decretó el fin del apartheid. El Parlamento sudafricano derogó todas las leyes segregacionistas a través de una reforma a la Constitución, la cual entró en vigencia en 1994. Como parte de esa reforma, se disolvieron las "homelands".

Asuntos de pareja

A algunas personas les resulta muy fácil pontificar acerca del comportamiento, sobretodo aquel que supuestamente deberíamos tener con nuestra pareja; pero se olvidan que "pareja" implica a dos seres, por consiguiente la mayor o menor atención que se ponga en la convivencia debe ser esfuerzo mutuo y no de uno solo.

Vivir en pareja es muy bonito, pero demasiado difícil si los "males" que resulten de la relación son señalados unilateralmente a uno de sus componentes. Sé de personas a las cuales sus parejas las están criticando constantemente, lo cual significa que no han sido aceptadas, que el otro se cree dueño hasta de los pensamientos de su consorte.

Existen aquellos que se creen perfectos y son capaces hasta de mandar a terapia a su cónyuge para que le curen de no sé qué pues es ella o él quien no deja vivir en paz.

Desde mi punto de vista, cuando una pareja tiene problemas, si hubiera que señalar a alguien sería a los dos. ¿Acaso no somos complementarios?

Por lo general nuestro comportamiento responde a la mayor o menor armonía con la que sean recibidos nuestros puntos de vista; a no ser que se trate de alguien que esté con problemas psicológicos. Una persona puede estar irascible por diferentes motivos: malas relaciones laborales, frustración, insatisfacción, resentimiento, personalidad negativa y enfermedad, entre otros. Pero, ¿por ello tiene que desquitarse con su pareja?

Los terapeutas de familia siempre aconsejan el diálogo para llegar a acuerdos duraderos en el hogar. El diálogo, dicen los expertos, debe realizarse con amor.

Eso suena maravilloso cuando los dos tienen mentes sanas, cuando no existen barreras machistas o feministas, cuando ambos hayan aceptado que vivir en pareja no es dejar de ser una persona con pensamientos autónomos, sino un ser humano en la plenitud de sus derechos y de su libre albedrío para expresarse y dirigir sus sentimientos con responsabilidad.

Autoridad y poder

Estos conceptos generalmente los utilizamos como sinónimos, pero no podemos dejarnos confundir por la cercanía de un vocablo con otro. Se me ha ocurrido hablar de estos términos opuestos a raíz del abuso de poder cometido por el gobierno israelí. Enseguida anoto algunas diferencias.

Sólo quien puede demostrar eficacia moral de las determinaciones de su voluntad, tiene autoridad; pues ésta (la autoridad) es fundamentalmente una fuerza moral cimentada en la razón; en contraposición del poder que se basa en la fuerza que constriñe.

A lo largo de la historia hemos visto que tiene poder quien puede imponer su voluntad, demandar acatamiento, dentro o fuera de la ley, y aún en contra de ella. El poder se basa en la intimidación, frente a la autoridad que se apoya en la persuasión.

La autoridad es un factor ético-normativo, mientras que el poder es un elemento fáctico.

Comúnmente la autoridad se basa en la ley pero ésta no es su único fundamento, pues también depende del prestigio de la persona, de su honestidad, de su rectitud, de su carisma y de su sabiduría. De ahí que quien posea autoridad no necesita recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza para hacerse obedecer pues sus disposiciones son cumplidas por el alto índice de credibilidad que le otorga la eminencia de sus actos.

El gobierno israelí únicamente posee autoridad dentro del territorio que le fue otorgado por la ONU en 1948, pero ha utilizado la fuerza para tomar otros territorios, para aislar a los palestinos que desde hace miles de años vivían allí; para impedir que les llegue ayuda…

Dicho país no tiene autoridad para atacar barcos que estén en aguas internacionales, ni para realizarle bloqueo a los palestinos que habitan en la Franja de Gaza, ni para acusar de ilegales a quienes han estado a 170 millas de las costas hebreas.

Eso me recuerda la célebre frase de don Miguel de Unamuno: “venceréis pero no convenceréis, porque para vencer tenéis la fuerza pero para convencer os hace falta la razón”.

Domicilio y residencia

El concepto de domicilio más simple es: casa, morada, vivienda fija y permanente. Desde el punto de vista del Derecho, es el lugar en que la ley presume que se encuentre una persona, para el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones.

Para hacer más concreto el concepto de domicilio, la moderna jurisprudencia y las diversas legislaciones nacionales admiten una triple dirección:

a) Lugar de residencia efectiva o de derecho.

b) Lugar de residencia habitual.

c) Lugar en donde radican los intereses de una persona.

El domicilio puede ser de origen, el cual es muy importante en los países regidos por el Ius soli (derecho a la nacionalidad por el lugar de nacimiento). Voluntario: el expresado por el ejercicio de esta facultad; o legal: el fijado por la ley.

No debe confundirse el domicilio con la residencia, ni con la permanencia de hecho en un lugar. El domicilio tiene una importancia fundamental en algunos asuntos jurídicos, ya que, por ejemplo, sirve para concretar el lugar del cumplimiento de las obligaciones (domicilio del deudor, salvo pacto en contrario), para determinar la competencia de los órganos judiciales en las reclamaciones por su incumplimiento.

El domicilio que es un concepto legal, se diferencia de la residencia, en que ésta es una noción material, siendo el lugar donde efectivamente mora el individuo, que a veces puede ser un elemento para la determinación del domicilio real.

También se diferencia de la habitación, que es el lugar en que alguien se halla de manera ocasional, por ejemplo, la habitación de un hotel durante las vacaciones. La habitación puede hacer las veces de domicilio civil para las personas que no lo posean en otra parte.

Fijar el domicilio de los menores de edad no emancipados, el de la mujer casada, no separada legalmente, domicilio del marido aunque su residencia sea en lugar distinto, sirve para dilucidar la ley aplicable en el Derecho Internacional Privado.

El domicilio es, pues, el lugar que la ley señala como asiento de una persona para los efectos jurídicos; esos efectos pueden referirse al Derecho Público o al Derecho Privado: domicilio político y domicilio civil.

Para la calificación del domicilio, existen algunos criterios que son tomados en cuenta de acuerdo al país en donde se vaya a aplicar. La tendencia más aceptable es la de verificar la calificación internacionalmente, por medio de tratados.

Las siguientes son las soluciones para la calificación del domicilio: La ley nacional, la ley territorial, la voluntad autónoma, la lex fori, la ley extranjera remitida, la calificación internacional.

El domicilio actual o real

Es el lugar en donde la persona tiene establecido el asiento principal de su residencia y sus negocios. Prácticamente el lugar en donde está establecida la familia. El domicilio actual es único: en cuanto queda limitada la posibilidad de dos domicilios simultáneos, pues la determinación de un nuevo domicilio extingue los efectos del precedente.

Este tipo de domicilio surge de la integración de dos elementos, uno es un elemento material u objetivo denominado “corpus”, y el otro un elemento intencional o subjetivo, llamado “animus”.

Domicilio matrimonial

Es llamado en el Código Sánchez Bustamante el “domicilio conyugal”. Es el domicilio común de los esposos, que rige lo relativo al divorcio y nulidad del matrimonio, a las acciones que deban ser promovidas ante el juez de dicho domicilio, aun cuando no fuere el domicilio actual del marido.

El domicilio tiene un doble significado:

1- Para los efectos de los derechos patrimoniales de los cónyuges durante el matrimonio, es el domicilio del marido al momento de contraerlo.

2- En el juicio de divorcio, es el último domicilio común.

Diferencia entre oír y escuchar

La principal acepción del verbo oír se refiere a la acción de percibir los sonidos. Para oír sólo basta tener sanos los oídos, de manera que todo ruido, música, voz o estallido que se produzca en las inmediaciones de donde nos encontremos y tenga la suficiente potencia, nos va a llegar al oído de manera natural.

Escuchar es más que oír. Es prestar atención, involucrar nuestro intelecto para captar el mensaje o percibir mejor los sonidos.

Oír constituye un acto involuntario, mientras que escuchar es un acto volitivo. Se puede oír aún en estado de semi-inconsciencia, en cambio para escuchar es necesario involucrar nuestras facultades y estar totalmente conscientes.

Cuando deseamos que alguien capte lo que le queramos expresar le decimos, “por favor escucha”. Pero si estuviéramos probando un aparato de comunicación y no estamos seguros de su buen funcionamiento, expresamos: “¿me oyes?”

Escuchar implica además de oír, comprender lo que otro exprese. No podemos controlar el hecho de oír algo, pero escuchar con atención es una acción que puede ser ejercitada y controlada por nosotros, si lo hacemos estratégicamente.

Es una bendición poder oír, y lo es más tener la dicha de escuchar con cariño a otros y de ser escuchados.

Cambio

El vocablo “cambio” es muy rico, posee muchas acepciones; desde dar, poner o tomar una cosa por otra, hasta la expresión física que designa el paso de un estado a otro. En comercio, en Economía, en Derecho, en Filosofía, equitación, fonética, lingüística y otros, tiene su propio significado.

Existe una manera muy frecuente de utilizar esta palabra entre las personas comunes y corrientes, a veces se escucha a alguien decirle a su pareja: “tú sigues siendo la misma desde que te conozco, no he visto en ti un cambio de actitud que pueda hacerle bien a nuestra relación”.

Ese reclamo habla de cambio que en ese caso puede ser positivo o negativo según la mentalidad de quien lo exprese. Pero esa expresión de pareja debo retomarla cuando desee hablar de una aceptación intepersonal.

Hoy quiero referirme a ese “cambio” que en las últimas décadas ha sido utilizado por las grandes maquinarias de marketing político. En este sentido la gente encuentra a dicha palabra como la expresión de algo mágico.

Los candidatos a ejercer un cargo en cualquier función estatal, organización empresarial o magistratura, que tengan dentro de sus logotipos propagandísticos la palabra cambio, son aquellos que llegan a alcanzar mayor popularidad.

¿Cambia algo cuando se eligen nuevas autoridades?

Sí, claro. Varían las personas que enrumban la empresa, el organismo o el país; varía su manera de afrontar las diferentes situaciones, pero en el fondo todo sigue igual. Es posible que las nuevas autoridades tengan buenas intenciones, que traten de enmendar errores del pasado, que intenten reactivar la economía, que hagan lo posible por seguir siendo populares, etc. Pero lo sustancial ha de persistir.

Los logros en cualquier situación, empresa o función podrían conseguirse si todos ayudáramos, si pusiéramos de nuestra parte para que aunados pudiéramos alterar el ritmo de los acontecimientos. Un gerente, un presidente o un alcalde no le hacen girar de rumbo a la vida de nadie. Tenemos que seguir trabajando para sobrevivir.

Si tuviéramos que escoger a una persona para que lleve al país por una senda que acabe con la violencia y la miseria, primero dejémonos de ser violentos en nuestras relaciones personales, abandonemos la dureza que se entrevé en los cometarios de los foros de opinión, ocupémonos por lo menos de alguna persona que se encuentre mal y poco a poco podremos ver renacer la esperanza de vivir con equidad.

El cambio tan anhelado por muchos, no está lejos, está dentro de nosotros, en nuestra manera de afrontar las situaciones, en nuestro modo de aceptar a los demás.

Estado autocrático

Si parto de la idea que autocracia es una forma de Estado y no de gobierno, puesto que compromete la totalidad del cuerpo social y no solamente los órganos directivos del Estado, puedo decir que el Estado autocrático concentra todas las potestades en el gobernante.

La autocracia es una concentración de poder total y excluyente. El gobernante ejerce un poder auto-investido, pues generalmente ha sido elegido para gobernar con las reglas constituciones, con la fiscalización que deba realizarr el Legislativo y con independencia del poder Judicial; pero él hace creer a la ciudadanía que existe división de poderes e incluso que hay participación popular en la toma de decisiones, sin haber tales.

Las facultades de mando del autócrata no derivan de la Ley o de alguna fuente exógena pues su voluntad es la Ley, construyendo un Estado piramidal, en el que los deseos del autócrata deciden el destino y la suerte su país.

El autócrata, aunque quiera aparentar lo contrario, es el dueño de la totalidad de las atribuciones del gobierno: hace la ley, la aplica cuando le conviene, conduce al Estado, dispone del patrimonio público (que él cree que es suyo), interfiere en la administración de Justicia, monopoliza la información social, se va en contra de los medios de comunicación independientes, contra la libre expresión, dirige la fuerza pública y gestiona los aparatos represivos del Estado que en estos tipos de Estado funcionan a las mil maravillas.

En el Estado autocrático, como la voluntad del gobernante es la suprema ley y los límites de su autoridad no están definidos, no hay garantía alguna de respeto de los derechos de las personas o posiblemente el gobernante ha de creer que él sea el único ser con derechos. Por consiguiente sería una entelequia pensar que exista el Estado de Derecho pues con ese tipo de gobernante en el poder, desaparecen las garantías de seguridad jurídica y los ciudadanos viven constantemente en un ambiente de temor y de inseguridad.

No interesa el color político ni la idea bajo la cual se ejerza, el Estado autocrático puede tomar diversas direcciones: el absolutismo, el totalitarismo, la tiranía, el despotismo, la dictadura; que en realidad no son más que versiones del despotismo en la cual los gobernados no poseen derecho ni recurso alguno frente a su opresor.

En la actualidad ese tipo de Estado tiende a incrementarse pues ciertos autócratas han visto en los medios de comunicación una vía excelente para acosar a sus conciudadanos con miles de propagandas, todas ellas sobre logros ficticios y sobre descalificaciones hacia sus posibles oponentes.

Antaño, Adolfo Hitler añadió con maestría el elemento del racismo para formar la mezcla explosiva y paranoica que galvanizaría a todo un país. Los autócratas actuales utilizan la confrontación entre desposeídos y estratos sociales medios y altos para culpar de las desgracias nacionales a quienes ellos llaman “oligarcas”.

La constancia de Steve McCurry

No voy a referirme al documento en el que se hace constar algún hecho, en ocasiones de modo auténtico y fehaciente para utilizarlo en algún reclamo legal; sino a esa constancia que en ocasiones hasta molesta a nuestras amistades pues hay quienes la toman como una especie de tozudez.

La constancia es la cualidad que nos conduce a llevar a cabo lo necesario para alcanzar las metas que nos hayamos propuesto, pese a todas las dificultades externas o internas que se nos presenten. Aunque disminuya la motivación personal, ella está presente para impulsarnos hacia delante.

La constancia sustenta el trabajo, pone en alerta nuestras expectativas, nos proporciona una fuerza de voluntad sólida y un ánimo continuado para llegar a la meta propuesta venciendo las dificultades e incluso venciéndonos a nosotros mismos.

La constancia es un apoyo en la formación de la responsabilidad, es saber responder a una misión a pesar de las dificultades o el tiempo pues la constancia en la superación de las dificultades conduce a la perseverancia.

Un ejemplo de persona constante para mí, es Steve McCurry, el fotógrafo de la revista National Geographic quien fotografió en 1985 a una niña afgana en el campo de refugiados Nasir Bagh, en Pakistán. He visto el documental en donde se puede apreciar todos los obstáculos que McCurry salvó en la empresa que se propuso de encontrar nuevamente a la niña que diera la vuelta al mundo en la portada de la revista para la cual trabaja Steve.

En enero de 2002, Steve McCurry y el equipo de National Geographic, regresaron al campo de refugiados Nasir Bagh, en Pakistán, en donde la había fotografiado originalmente, pero se encontró con la dificultad que ya estaban demoliendo ese lugar. Buscó contactos, todos le decían que podía estar muerta o que simplemente era como buscar una aguja en un pajar.

Steve McCurry no se desanimó, sabía que si deseaba lograr su sueño de volver a verla, debía ser constante, no desmayó en la búsqueda, así dio con el paradero de la maestra que enseñaba en aquella época en la escuela para niñas refugiadas.

Luego de muchos intentos con diferentes personas, mediante una serie de contactos, fue identificada como Sharbat Gula, ahora una mujer casada que vivía con su familia en una remota región de Afganistán.

Procedieron a fotografiar a la señora, con el consentimiento de su marido, de acuerdo a las leyes musulmanas y un grupo de científicos determinaron mediante exámenes del iris que se trataba de la misma persona fotografiada 17 años atrás.

Constancia, perseverancia, gracias a ello, Steve McCurry, de 51 años de edad, el fotógrafo que había inmortalizado la mirada de Sharbat Gula, llegó a la meta de su propósito.

Tipos de cuentos

Hay cuentos en prosa y en verso; cuentos populares y literarios, para todo público y para adultos; cuentos infantiles, cuentos de fantasía y fantásticos; cuentos de hadas y cuentos de terror; cuentos de aventuras y cuentos de ciencia ficción… Podría seguir clasificando de acuerdo con mis pensamientos o los diferentes tópicos que toquen los relatos.

Los cuentos populares son aquellos que han llegado hasta nuestros días por transmisión oral, son narraciones tradicionales; mientras que los cuentos literarios han sido concebidos y trasmitidos mediante la escritura y obviamente carece del juego de variantes característico de los cuentos populares.

Los cuentos fantásticos narran acciones cotidianas, comunes y corrientes; pero en un momento determinado aparece un hecho sorprendente e inexplicable desde el punto de vista de las leyes de la naturaleza. Los cuentos de fantasía relatan escenas de un mundo maravilloso, como “La bella durmiente”.

Los cuentos infantiles, por lo general, tienen al final algo que los autores llaman moraleja, como en los cuentos en verso de Rafael Pombo: “Mirringa Mirronga”, cuando estaban en pleno banquete los gatos, entró la dueña de casa y les dio una paliza… “Para que hagan cenas con tortas ajenas”.

Cuentos de Charles Perrault: Barba azul, caperucita roja, el gato con botas, la bella durmiente del bosque, la cenicienta, las hadas, los deseos, piel de asno, pulgarcito…

Los cuentos de La Fontaine comprenden cinco libros, en ellos destaca el dominio de la narración, la osadía en la elección y el tratamiento de los temas.

Cuento de invierno: comedia en cinco actos de William ShaKespeare, escrita en verso y en prosa.

Cuentos de Canterbury: conjunto de relatos en verso obra de Geoffrey Chaucer. La ficción que permite darle cierta unidad a esa serie de cuentos es una supuesta peregrinación de una treintena de personas que salieron desde Londres a Canterbury a visitar la tumba de Tomás Becket.

Cuentos infantiles y del hogar de los hermanos Grimm: blanca nieves, Hänsel y Gretel, los músicos de Bremen y Rumpelstilzchen.

"Cuentos de navidad" de Charles Dickens: constituida por una serie de cuentos con temas navideños, entre ellos, "Canción de navidad", y "El grillo del hogar".

"Cuentos narrados dos veces" de Nathaniel Hauthorne: el velo negro del pastor, y Wakefield que incluyen elementos de carácter simbólico y otros oníricos y misteriosos.

Cuentos de Guy Maupassant: La señorita fifí, La casa tellier, La belleza inútil...

El cuento

El vocablo “cuento”, posee gran número de acepciones, desde la relación de un suceso pasando por la enumeración de algo, hasta la típica expresión “no me vengas con cuentos” para expresar sinceramente que la persona se resiste a escuchar chismes.
Pero me voy a centrar en su acepción literaria, quizás en dos o tres entradas.
La evolución histórica del cuento es más difícil de fijar que la de la mayoría de los restantes géneros literarios, y ello se debe en gran parte a los equívocos que envuelven a su mismo nombre. Cabría por tanto, distinguir en el concepto de “cuento” dos aspectos distintos: el de relato fantástico y el de narración literaria de corta extensión, oponiéndose así a la idea de novela.
Esos dos aspectos no son excluyentes, a menudo pueden darse en la misma obra, y tienen como base común el hecho de tratarse de un relato breve, generalmente en prosa, pero suelen representar dos vertientes claramente diferenciadas del mismo género literario.
Originalmente, el cuento es una de las más antiguas formas de literatura popular de transmisión oral, que sigue viva como lo demuestran las innumerables recopilaciones modernas que reúnen cuentos folclóricos exóticos o regionales. Bueno, en la actualidad eso ha de darse en menor proporción, sobretodo en lugares en donde la TV e Internet ha interferido en la buena costumbre de leer o narrar cuentos en familia.
El origen último de estas narraciones ha sido muy discutido, pero lo innegable es que lo esencial de muchas de ellas se encontraba en zonas geográficas muy alejadas unas de otras y totalmente incomunicadas.
Fue hasta el siglo XIV con el “Decamerón” de Boccaccio que se consolidó la idea de “cuento” en el sentido moderno de la palabra. Casi todos los prosistas importantes (hasta el romanticismo), cultivaron, al menos episódicamente, el cuento. Es el caso de Stendhal, Gautier, Puskin, Dickens, Walter Scout, Fernán Caballero, Alarcón, etc.
En el siglo XVII, La Fontaine sacó su obra “Contes”, narraciones con mucho realismo que no agradaron a la sociedad de su época que no toleraba el descarnado realismo y la crítica social apenas disimulados por la ironía del autor.
Posteriormente Gustave Flaubert en Francia con sus “Tres cuentos” aplicó el género de prosa que había experimentado en sus novelas; su discípulo Maupassant fue sin duda uno de los grandes maestros del cuento como esbozo narrativo. En Rusia, Chéjov fue uno de los más eximios credores universales de esta modalidad narrativa.
Vaya, que no me olvido de Lewis Carroll, Perrault, Anderesen, los hermanos Grimm, Rubén Darío, Rafael Pombo y otros.
Un homenaje y mis respetos a todos quienes tienen un alma maravillosa para escribir cuentos.
Próximamente exploraré los tipos de cuentos.

Hans Christian Andersen

¿Quién no ha leído o escuchado acerca de: “El patito feo”, “El traje nuevo del emperador”, “La reina de las nieves”, “Las zapatillas rojas”, “El soldadito de plomo”, “El ruiseñor”, “El sastrecillo valiente” y “La sirenita”?

Pues ellas son obras del escritor danés Hans Christian Andersen, quien nació el 2 de abril de 1805 en Odense, Dinamarca, cuando la primavera comenzaba a embellecer los jardines y el aire tibiecito invitaba a soñar; quizás por ello Hans, decidió en algún momento de su difícil existencia dedicarse a escribir cuentos infantiles.

No creo que pensara en aquella época que 205 años después, gente de todo el planeta lo recordara con cariño. Gracias a sus más de 150 cuentos infantiles devino como uno de los grandes autores de la literatura mundial. Su obra abrió nuevas perspectivas tanto de estilo como de contenido, por su innovador empleo del lenguaje cotidiano y expresiones de los sentimientos e ideas que antiguamente se pensaba que estaban lejos de la comprensión de los niños.

Sus cuentos que son verdaderas obras maestras de la literatura universal, han sido traducidos a más de 80 idiomas y han sido adaptados a obras de teatro, ballet, películas y obras de escultura y pintura.

Todos quienes hayan viajado a Copenhague, conocen la pequeña estatua de la sirenita situada en Langelinie en la entrada al puerto de Copenhague que fuera realizada por Edvard Eriksen en honor al escritor Hans Christian Anderesen.

A propósito de la sirenita, el pasado 23 de marzo “abandonó” el puerto de Copenhague para viajar a Shanghai, donde será la estrella del pabellón danés durante seis meses. Es que la sirenita se ha convertido en un símbolo turístico para Copenhague, tal como la Torre Eiffel lo es para París o la Ópera diseñada por Jørn Utzon lo es para Sidney.


Reflexiones de semana “santa”

En los últimos años muchos de aquellos que han sido víctimas de sacerdotes inescrupulosos que se han amparado en su investidura para vejar, violar y humillar a muchos chicos, han dejado atrás el miedo para salir a contar su verdad y han puesto la alerta sobre estos personajes. A priori la mayor parte de la población ha salido a defender a los clérigos y recusar a las víctimas.

Cuando el señor Joseph Ratzinger, actual obispo de Roma y cabeza del catolicismo estuvo al frente del Ministerio Público del Tribunal de la fe, recibió miles de denuncias sobre pedofilia y otros abusos cometidos por miembros jerárquicos de su iglesia en todo el mundo y calló, no hubo un castigo ejemplar para esos sujetos indeseables. Sólo recordemos el caso de Marcial Maciel en México. Tan culpable es el autor de un delito, como aquel que lo encubre.

Sucede que durante muchos años esta iglesia tuvo poder político en todo el mundo occidental, y la palabra de un simple mortal no valía frente a la reputación de santurrones que por mucho tiempo a diario se echaban buenas pinceladas de aparente santidad.

Es cierto que errar es de humanos, también lo es que ha habido a través de la historia muchos sacerdotes que han dedicado su vida a las misiones y a trabajar en favor de los grupos menos favorecidos de la sociedad, pero ello no puede silenciar a las miles de víctimas que han sufrido silenciosamente la falta de control mental de cientos de abusadores abanderados de la moral.

Sería bueno que en esta semana que esas personas llaman a la reflexión a sus feligreses, comiencen ellos mismos a dar ejemplo, a ver si no sólo se acaba el celibato, sino la cadena de abusos imperdonables de quienes han cometido los delitos y de los superiores que no los han entregado a la justicia común aduciendo cualquier excusa.

Prohibición de las minas terrestres


Después de un conflicto bélico, además del asolador impacto que ha quedado en la vida de las personas, las minas tienen graves repercusiones a nivel social y económico, en particular para un país que intente reconstruirse, una vez finalizada la confrontación armada.

La presencia de minas puede hacer que sean inutilizables extensas partes del territorio en cuestión. Las tierras de labranza, los pastos y otras zonas para producir alimentos pueden resultar inaccesibles reduciendo, enormemente, la capacidad de la comunidad para sustentarse. También las carreteras y las vías férreas minadas dificultan, en sumo grado, el movimiento de personas y de productos, incluida la distribución de asistencia humanitaria, y, aunque la remoción de esas minas, sea esencial, es un proceso muy largo, peligroso y costoso.

En 1997 el premio Nobel de la paz fue otorgado a Jody Williams y a la Compañía Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres. Enseguida los antecedentes.

En 1991, señora Jody Williams comenzó una campaña para prohibir la producción de esa arma de bajo coste económico, pero de gran efecto destructivo, especialmente sobre la población civil. Pese a la resistencia de los Estados productores y consumidores de las minas, la campaña emprendida por la señora Williams se convirtió en una coalición planetaria, integrada por casi mil organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario en más de cincuenta países.

Para poner en marcha esta gran alianza, la Compañía Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres, utilizó a fondo las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías de la comunicación. Como resultado de la presión de la campaña y su impacto sobre la opinión pública, más de cien Estados (según el libro “Ciencia Política” de Joseph Vallès) firmaron, en diciembre de 1997 en Ottawa (Canadá), un tratado internacional para la prohibición de la fabricación, almacenamiento, transferencia, exportación y uso de las minas antipersonales, junto con la destrucción de los arsenales existentes y un compromiso para la desactivación de los campos minados.

El 9 de diciembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 52/38A, en la que se exhorta a todos los Estados del mundo a firmar y a ratificar la Convención, así como a contribuir a su total cumplimiento y eficaz aplicación.

¿Sabes qué? Como siempre, algunos de los principales productores, exportadores y usuarios mundiales de minas terrestres no participaron activamente en las negociaciones del tratado de Ottawa, y aún no lo han firmado.

La imitación II

A pesar que al comienzo de nuestra existencia la imitación constituye un elemento vital en nuestro desarrollo cognoscitivo, poco a poco debemos consolidarnos como seres independientes capaces de razonamientos lógicos que nos induzcan a realizar nuestras tareas según nuestro particular modo de ser.

Vivimos una época en que la originalidad está prácticamente marginada. Se puede decir que las sociedades se dividen en originales e imitadoras; las primeras inventan, emplean su creatividad en muchos campos o descubren nuevas formas en diferentes ámbitos. Las segundas, en cambio, reproducen los inventos y copian los descubrimientos o las creaciones de sus semejantes.

La imitación ha tomado una fuerza in imaginada con la revolución digital, las comunicaciones satelitales y el mundo globalizado. Los medios de comunicación masivos han sido los responsables de que se afinquen en los lugares más lejanos la mayor parte de las modas, actitudes, opiniones, estilos y comportamientos en ocasiones con cierta imitación irracional, mimética y esnob.

Pero si existe algo que arrebañe a la gente es la publicidad comercial pues ella maneja muy bien las leyes de la imitación; su función y propósito central es crear patrones de consumo, inducir las preferencias y los gustos; sabe muy bien cómo extender el contagio imitativo en la sociedad cuyos miembros están dispuestos a realizar lo que los propagadores de modelos les sugieran.

Existen otros tipos de imitación:

Imitación de marca. Es un delito contra la propiedad industrial, que consiste en la apropiación de la marca que alguien tenga registrada, o de otra que, sin ser idéntica a la del imitador puede ser considerada por su semejanza como la auténtica, sin el consentimiento del titular y con finalidad industrial o comercial.

Imitación de obras literarias. También constituye delito, aunque haya ocurrido que si el perjudicado fuera una persona X, y el copiador un escritor con trayectoria literaria conocida, no presten atención al perjudicado.

Imitación teatral. Reproducción de la forma de interpretar de otro actor; ella se ha popularizado y resulta vital en los espectáculos de variedades y de buen humor.

La imitación I

Imitar es hacer o tratar de realizar algo parecido a lo que otro ha hecho. En su sentido social y antropológico, sería reproducir una conducta ajena. Hace mucho tiempo, las teorías de adaptación del darwinismo anotaron ya la hipótesis de que buena parte de la conducta personal podría estar socialmente condicionada, esto es que las actitudes, tendencias, creencias y reacciones emotivas de los individuos son el resultado social de la primera infancia y de la niñez.

Todos hemos imitado el lenguaje, la actitud, los modelos de comportamiento y las maneras de pensar de nuestros padres, desde el nacimiento hasta que poco a poco hemos comenzado a forjar nuestra personalidad y a tener nuestra propia visión del mundo; es cuando empezamos a imprimir en nuestro comportamiento un sello más personal.

En opinión de algunos sociólogos, en especial del francés Gabriel Tarde (1843-1904), los fenómenos de imitación consciente o inconsciente, desempeñan un papel muy importante en el desarrollo mental y social de los individuos. La imitación, al producirse en todos los niveles de la personalidad, explicaría cómo los hechos síquicos pasan del plano individual al plano interindividual.

Ahora bien, no sólo existe la imitación individual sino también la colectiva, que puede darse cuando un conglomerado sigue las tendencias, comportamientos y ciertas conductas de sus líderes convirtiéndolos en hábitos generales; de esta manera se extienden, consolidan y se establecen los valores de una sociedad determinada.

Pero no siempre todos los individuos abandonan la tendencia de la imitación al crecer. Muchos se dejan influenciar por el comportamiento de otros de tal manera que se someten a modelos de conducta externa, sin discernimiento, sin algún sentido crítico. Creo que la tendencia a la imitación en tales casos, es inversamente proporcional a la autonomía e inteligencia de los seres humanos. Y no se trata de la copia momentánea de un comportamiento, sino la imitación del comportamiento ajeno.

Cuando se habla de imitación, inmediatamente pensamos en plagio, copia o una acción no del todo lícita; eso sirve para discernirlo otro día, hoy nos quedamos en que la imitación es un importante factor de sociabilidad dentro de un grupo que puede imprimirles un sello de identificación.