La fiesta de san Juan


Se cree que los celtas, muchísimos años antes del cristianismo, celebraban unas fiestas especiales la noche más corta del año, el día del solsticio de verano en el hemisferio norte. Con el advenimiento del cristianismo, la iglesia acomodó las fiestas existentes con las suyas y he ahí que nació la fiesta de san Juan.

En la antigüedad había la creencia que el sol no volvería a su esplendor total pues, después de esa fecha, los días eran cada vez más cortos. Así se crearon los rituales con el fuego: fogatas, hogueras… para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.

El rito purificador de las hogueras se completa con agua y plantas mágicas, que se dejan en agua toda la noche para lavarse por la mañana. Por eso cada 23 de junio los mercados por la mañanas tienen fragancia de: flores, romero, menta, manzanilla, rosas..., que se venden por ramilletes en puestos ocasionales sólo durante ese día.

En España, la noche de San Juan (23 de junio), es de tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras que iluminan la noche, la gente arroja a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso los jóvenes lanzan pequeñas anotaciones del curso, todo ello con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.

La costumbre más común en todas las localidades es el baile del fuego; además el rito de mojarse los pies en el mar o en cualquier fuente de agua a las doce de la noche para limpiar el espíritu de algunos males.

Queramos o no, la festividad de San Juan es de origen pagano y desde sus orígenes los pueblos de Europa ya encendían hogueras en sus campos durante la noche anterior. Actualmente, son muchas las personas que aprovechan la noche más corta del año para celebrar la llegada del calor con rituales y costumbres muy diversas.

Los españoles durante la colonia trajeron a América esta costumbre, ya cristianizada. Es así que en diferentes lugares de Sudamérica existe dicha celebración, no como copia de las que se realizan en la península ibérica sino que cada región tiene su propia manera de festejar, como en Bolivia, en Chile, en Colombia, en la amazonía peruana y en Venezuela. En la serranía andina norte de Ecuador celebran algo llamado inty raymi:
es la principal celebración de los pueblos indígenas de los Andes para dar la bienvenida al solsticio de verano cuya fecha clave es el 21 de junio, que marca el final y el comienzo del año agrícola.”
Esta es una fecha (la de san Juan), en la que abundan las leyendas fantásticas.

Quienes creen en ello son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del otro lado del espejo: se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de encantados espíritus de duendecillos enamorados amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales; el amor florece y debes tener pareja, pues si esa noche duermes solo, te irá mal en amores el resto del año.


En la noche mágica de san Juan, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta, es el momento propicio para el amor, para estremecernos, ilusionarnos, reflexionar… y si no hay nada mejor qué hacer, narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos y anécdotas que nos sepamos o tomar una guitarra y entonar dulces melodías alrededor de la hoguera.

Al día siguiente, muy temprano debes ver tu sombra, si no te ves la cabeza significa que cualquier día de los próximos 365, morirás, ja.

1 comentarios:

Natalia Ortiz dijo...

Muy interesante tu artículo sobre la Noche de San Juan :)
No sabía que esta costumbre la habían llevado los españoles a América, pero tenía que habérmelo imaginado. Tampoco conocía lo del acceso a grutas, castillos y palacios encantados.
Narrar cuentos y anécdotas, o incluso tocar la guitarra, tiene que ser muy interesante también :)
Pero menudo final con la sombra jaja. No lo sabía.
Un beso =)