Los códigos y el trabajo


Los Códigos de Trabajo son para regular las relaciones existentes entre los empleadores y trabajadores de toda índole, pero quedan excluidas las relaciones jurídicas que no impliquen relación de dependencia, como el servicio que nos presta un médico o un odontólogo.
Como no podía ser de otra manera, un Código del Trabajo respeta las disposiciones que al respecto se hayan firmado en tratados internacionales. Naturalmente esos convenios son aplicados en casos específicos.
El trabajo es una bendición pues a través de él no solo obtenemos medios para una subsistencia digna sino que nos ayuda a realizarnos como seres humanos y nos proporciona una enorme cantidad de oportunidades de enriquecernos intelectualmente y de llevar una existencia tranquila para nuestra familia. Por desgracia cada día la desocupación, por falta de puestos de empleo, es más preocupante.
En cuanto a la libertad de trabajo y de contratación, es algo que viene desde cuando sólo regía el derecho natural. Toda persona que se halle en un país demócrata, en occidente, es libre de ejercer el oficio que le agrade o que convenga a sus intereses, igualmente quien necesite contratar empleados, peones u obreros posee el libre albedrío para hacerlo.
Un trabajador no debe, ni puede ser obligado a renunciar a sus derechos, aunque en el contrato de trabajo dijese lo contrario, ese tipo de estipulación lo anularía. Muchas Constituciones hablan de que “Los derechos del trabajador son irrenunciables
".
Es nula toda estipulación que implique su renuncia, disminución o alteración. Sería bueno que en verdad se cumpliera tanta belleza, mucha gente labora con sueldos miserables y sin ninguna compensación social y no hay autoridad que los ayude.
Pero también hay abusos de parte de aquellos empleados que se sienten, algo así como “insustituibles”, por ejemplo ciertos técnicos o jefes de personal que saben que sin su presencia la fábrica se vendría abajo. Al menos hasta entrenar a otra persona.
Según la Jurisprudencia, la legislación laboral entraña la defensa de los derechos del trabajador. Ella es muy distinta de la legislación civil. Existe la creencia que se pueda manipular al empleador por cuanto él necesita los servicios, o al empleado, pues para él es vital su puesto de trabajo. En algunos casos hay una total falta de honestidad, pues si alguien ya tiene un trabajo es algo muy bueno para su familia y, sobretodo, para el presupuesto estatal; aún así los inconvenientes laborales no son unilaterales, los he visto de doble vía.

El ciento por ciento de las ocasiones en que surgen divergencias laborales, son los empleados quienes se empecinan en lograr asuntos que poco a poco van minando el capital de quien los ha contratado. Por ejemplo, en esta época de despidos masivos por el comienzo de la recesión económica, a muy pocos empleados se les ocurriría decir que estarían dispuestos a ganar menos para que no despidan a sus compañeros.
Es verdad que algunos jefes no dan una remuneración justa, o no les pagan a tiempo a sus empleados, pero son las autoridades quienes deben tener supervisores honestos que revisen los roles de pago y se percaten si los empleadores están cumpliendo con lo que manda la Ley.

Es
muy bonito todo lo que enseñan los Códigos, ¿quién lo hace cumplir?

2 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

Leí tu entrada acerca de los equívocos en que la gente puede caer debido a la elección de Obama. Y es que, aunque deseo de todo corazón que haga una gestión excelente, no puedo dejar de tener temor debido a la situación tan espinosa que le va tocar manejar.

Rud dijo...

En un mal momento aparentemente ha sigo electo el señor Obama. Digo aparentemente porque es posible que para él constituya un reto y ello lo lleve a poner su creatividad a trabajar a todo vapor.
Hay mucha gente pesimista que cree que los electores se van a sentir defraudados. Aunque estamos en los albores de lo que parece ser una gran recesión, seguida de depresión no sólo económica sino de muchos banqueros, estoy segura que don Obama puede tener un as bajo la manga y podrá salir airoso de la crisis.
Por lo pronto debería comenzar por devolver las tropas desperdigadas para que rebaje el gasto público por ese lado.
Saludos, muchas gracias por leer mis elucubraciones.