El doctor sonrisas

En el estado de Massachussets, en EU, vive un médico llamado Anthony Palumbo quien atiende a sus pacientes en los lugares en donde ellos se sientan más a gusto. Posee un consultorio que resulta ser un lugar de ensueño para los niños; tiene hermosas y soleadas habitaciones llena de juguetes, títeres, marionetas, ingenio y mucha creatividad para atender a sus pacientes.
Este maravilloso psiquiatra que atiende a chicos y a jóvenes que hayan optado por refugiarse en el silencio frente a grandes problemas o cuando por operaciones o situaciones difíciles se hayan sentido gravemente lastimados, es en verdad un ser humano excepcional.
El Dr. Palumbo, llamado cariñosamente el "doctor sonrisas", cura a través de una mezcla de técnicas analíticas y conductivas invadidas de gran alegría pues domina infinidad de rutinas cómicas, parodias, personajes y cuentos que quedaron en su intelecto luego de veinte años de investigación y práctica como titiritero.
Sus pacientes son enviados por orientadores escolares, pediatras y en ocasiones por hospitales psiquiátricos. Muchos de ellos llegan llenos de frustraciones y sentimientos de impotencia que pueden dejar las separaciones y otras desgracias.
Ha confeccionado y coleccionado infinidad de títeres a los que les ha escrito sus propias historias, ha adaptado algunos de ellos para que los puedan manejar niños con discapacidades y un buen día transformó un viejo bus escolar en un centro de juegos y comenzó a llevar el teatro de títeres a los albergues de gente sin hogar.
Qué maravilloso que este doctor haya sacado partido de los efectos beneficiosos que nos causa el buen humor. En lugar de estar agobiados por el infortunio, con el Dr. Sonrisas disfrutan y se comportan como si su males hubiesen desaparecido.

2 comentarios:

Quidquid dijo...

Hola Rud:
Muchos más médicos como este tendrían que existir!
Hoy, cuando todo está mecanizado y globalizado se ha perdido el calor humano, que en ocasiones cura más que los medicamentos.
Un feliz fin de semana,
Luis

Rud dijo...

Muchas gracias, Luis. Siempre tienes unos comentarios muy acertados. Cordiales saludos