NO, a la penalización del porte de dosis personal



En realidad no estoy de acuerdo con el consumo de estupefacientes, menos aún si muchas veces son adolescentes o jóvenes sin rumbo que caen en ese vicio, pero no puede ser que quieran penalizar a quienes consuman y no se haga redadas de verdad contra quienes preparan, comercializan, trafican y distribuyen dicho producto.

Sé que todas nuestras acciones, de alguna manera, afectan positiva o negativamente a quienes estén a nuestro alrededor, pero el problema debe atacarse desde otros puntos y no por el lado más débil.

En la edición digital de El Tiempo del 20 del presente en la sección City noticias interactivo había una noticia: “La policía de Usme Capturó a una menor de 12 años con droga en el maletín”, como van las cosas, no habría suficientes cárceles para que cumplan la pena todos aquellos que porten una porción de alcaloide o lo que sea, mientras los grandes productores y traficantes descansan tranquilos en las Bahamas.

Según la edición de El Espectador, de ayer, se ha metido a los colegios gente que comercializa todo tipo sustancias tóxicas.

¿Por qué no realizar una campaña masiva en la que se eduque a la población acerca de este problema?

¿Cómo pueden los padres detectar que sus hijos consumen esos productos?

¿Por qué el señor Presidente se ampara en el hecho que estén enganchando niños y adolescentes para distribuir las drogas?

¿Acaso no existe manera de proteger a los menores de esas amenazas con más control de las autoridades no sólo gubernamentales sino escolares?

El Código de la Infancia y Adolescencia de Colombia, establece que los colegios deben “prevenir el tráfico y consumo de todo tipo de sustancias psicoactivas dentro de las instalaciones educativas y solicitar a las autoridades competentes acciones efectivas contra el tráfico, venta y consumo alrededor de las instalaciones educativas”.

Sé que en la presidencia de la República tenemos a un gran estadista, su enorme energía y capacidad de trabajo no puede quitarle discernimiento para pensar que las campañas de prevención del consumo de narcóticos debería ir encaminada a la concienciación del daño que pueda causar, por lo tanto es cuestión de salud pública y no una política de Estado.

Si se penaliza portar una dosis de algún narcótico, llegado ese extremo, también debería penalizarse el uso del alcohol que es tanto o más nocivo que algunas drogas y sin embargo a las autoridades no les preocupa su consumo cada vez mayor por parte de los adolescentes.

Nadie desea que nuestros jóvenes se vean inmersos en ese terrible mundo, pero, insisto, hay que educar primero a la población, antes de enviar a las correccionales o a la cárcel a nuestros muchachos para que allí se contaminen realmente de la podredumbre de la sociedad en la que les ha tocado vivir.

1 comentarios:

Ricardo Buitrago Consuegra dijo...

Un problema complejo, pero los niños, no tienen por que pagar. Ni porque los vuelvan portadores y mucho menos adictos.
Un abrazo