Ingrid Betancourt ha regresado del “infierno”



¡Han rescatado a Ingrid Betancourt!

Con esas palabras me sorprendió mi vecina Charito en la tarde de ayer. No podía creerlo, pensé que se trataba de una broma. Debía seguir con mis actividades, pero en verdad no podía concentrarme. Más tarde me telefoneó mi amiga Cecilia Galindo:

¿Estás viendo los noticieros?

No, mi querida amiga, estoy muy ocupada.

No importa, échales un vistazo, después hablamos. (Ella estaba llorando)

Luego de observar la tele me senté frente al ordenador y comprobé una vez más que no estaba soñando. Los principales diarios digitales del mundo le dedicaban enormes espacios a la mejor noticia de los últimos años.

Los gobernantes han enviado saludos a nuestro presidente y el mundo entero está feliz pues el rescate de 15 rehenes de la guerrilla puede ser el alba de la paz, de un mejor mañana para este país que tanto ha sufrido.

Muchas veces estuve pensando en ella: cómo estaría en la selva, cerca de muchos bichos, expuesta a enfermedades, lejos de sus seres queridos, sin un baño decente, sin comida agradable, sin intimidad, sin libros, sin amigos, sin poder expresarse…

Es verdad, aunque aún lo veo entre la ficción y la realidad, nuestro ejército ha liberado a Ingrid, no tengo palabras lo suficientemente hermosas para agradecer… la emoción me gana… sólo puedo decir: ¡Bendito sea mi Dios! Lástima que no podrán devolverle el tiempo perdido, el mágico crecimiento de sus niños y el poder soñar junto a ellos.

1 comentarios:

Ricardo Buitrago Consuegra dijo...

Esa es la expresion precisa "Bendito sea mi Dios"