Homenaje a Michael Jackson

Érase una vez un pequeño que nació en el seno de una familia numerosa cuyo principal problema no era ser afro-estadounidense en un país racista, sino la ambición que caracterizaba a su progenitor, que a todas luces era un ogro.

El nene era muy tierno y dulce, su voz de jilguero llamó la atención de sus hermanos que tenían buen oído musical, pero no deseaban que el ogro supiese que el niño también tenía talento pues no querían que su hermanito fuese maltratado.

De nada sirvió cuidar al pequeño pues el ogro lo llevó a los escenarios desde la tierna edad de cuatro años. Los ruiseñores callaban sus trinos para escucharle; pero el chico quería jugar con niños de su edad, tener juguetes, correr tras una pelota, elevar una cometa, escuchar el chisporrotear del fuego en la chimenea, encantarse con el fragor del agua de una quebrada en un paseo infantil…

En una tarde que lloraba amargamente pues sufría los constantes abusos físicos y psicológicos del violento ogro, quien sin inmutarse utilizó a sus chicos para alcanzar los sueños de éxito musical que él no había logrado; de pronto se le apareció su hada madrina y le dijo:

- Mi pequeño Michael, no puedo cambiar el cerebro de quien te oprime, no hay cómo darle un giro al destino de las personas, pero sí puedo hacer algo por ti.

- What?

- Tendrás un oído supremo, un extraordinario talento musical, nadie en la historia de la humanidad ha bailado y encantado al público como tú lo harás. Serás un bailarín grandioso, espléndido, mágico; tu creatividad sólo tendrá el límite que le ponga la angustia de sentirte atrapado entre la fama, el dinero y la envidia ajena que te pondrá a prueba…

El chico se levantó entusiasmado, no había comprendido muy bien lo que le había dicho el hada, pero sabía que algo muy importante le sucedería. Poco a poco se convirtió en un genio de la música, comenzó a bailar y a cantar con una gracia maravillosa.

Pronto llegó a ser el vocalista del grupo de cinco hermanos, a pesar que él era el Benjamín. Cuando hubo cumplido los diez años ya grababa con sus hermanos y con coreografías que el ogro les obligaba a aprender con disciplina estricta y mano de hierro y como se vio años más tarde se cumplieron los deseos del hada.

A los veinte ya tenía un Grammy entre sus manos, de los trece que ganaría en su trayectoria artística, ocho de ellos por “Triller”.

Cerca de cumplir sus 21 años publicó su primera gran obra. Las ventas fueron colosales, con más de 20 millones de ejemplares despachados en el albor de una década que no conoció una estrella tan grande y genial como Michael; a pesar de que también vería triunfar a Madonna, Bruce Springsteen y U2.

Posteriormente sacó al público el álbum que ha sido considerado como el más espectacular de todos los que hayan sido publicados en la historia de la humanidad, quizás el más importante en la historia del pop: 'Thriller'. Su éxito comercial ha sido inigualable, en un año se vendieron 40 millones de copias y hoy se calcula que la cifra supera los 100 millones.

Buena parte del éxito de dicho trabajo tuvo mucho que ver con el video-clip de trece minutos que ilustró el tema principal del álbum donde el artista bailaba rodeado de zombis. La duración, coreografía y el ya mítico paso de baile “moonwalk” revolucionó las discotecas y la industria discográfica.

Michael ya era el indiscutible rey del pop su influencia artística ha sido innegable en los artistas posteriores.

Luego vendrían otros grandes éxitos… pero mientras ocurrían todos esos acontecimientos, el pequeño Michael dejó atrás su niñez sin distracciones infantiles, sin acuarelas, el baseball, idas al zoológico… y su adolescencia sin correr entusiasmado detrás de alguna chica y todas aquellas actividades que hemos hecho todos los seres humanos en esa etapa.

Su vida transcurría llena de innumerables obligaciones, en un mar de talento voraz que no le daba tiempo a pensar en sí mismo.

Su rancho californiano, o mansión 'Neverland', fue una especie de parque de diversiones que denotaba claramente que Michael había perdido un poco su norte pues quería estar sumergido en aquello que le negaron.

También como lo mencionó el hada, surgieron en su existencia situaciones que lo amargaron mucho, de lo cual Michael quiso olvidarse para siempre; en realidad él fue la víctima.

Michael, el ícono y mago insuperable de la música y del baile jamás abusó de alguien, él sólo quería jugar pues el ogro le robó la niñez.

Hace poco volvió a aparecer el hada, Michael sentía que alguien lo llamaba, no podía distinguir quién. El hada se acercó y le dijo que deseaba arrullarlo, lo acunó entre sus brazos y le cantó una nana para que durmiera muy tranquilo…

De nuevo alguien llamó, ¡oh, mi pequeño, mira esa barca, te gustará viajar en ella, dijo el hada.

En el bote estaban sonrientes: Elvis Presley, Jim Morrison, el vocalista de The Doors”; el guitarrista Jimi Hendrix; kurt Cobain de “Nirvana”; Freddie Mercury de Queens y John Lennon.

Vamos, no hay que tardar, nos esperan en el país del nunca jamás, dijo Caronte.

Michael, el misterio que rodeó tu figura, también ha envuelto tu partida, ello contribuirá a hacerte aún más grande. Tu magia nos acompañará por mucho tiempo; good bye Michael, we miss you.

Rest in peace, Michael.

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