Los desastres naturales

Cuando sobreviene un desastre natural, aunque nos hayan educado para enfrentarlos con tranquilidad, son de todas formas inconvenientes, impredecibles y nadie sabe si podría salir ileso de la desgracia.

Según los datos de los medios, el país que siempre ha estado más preparado para un terremoto ha sido Japón, sin embargo la fuerza de la naturaleza mandó al traste todas las lecciones aprendidas puesto que muchos ni siquiera lograron ponerse a salvo.

De todas maneras, los japoneses son muy prácticos, pacíficos, educados, solidarios e inteligentes y sé que con tantas cualidades muy pronto su país renacerá como el ave fénix. Esperemos que así sea.

A muchos nos a tocado vivir los momentos de tensión propios de un movimiento telúrico, la mayor parte de gente no sabe cómo enfrentar un acontecimiento de esa naturaleza. Lo primero que tenemos que hacer es situarnos en un lugar en donde no nos caigan objetos que puedan hacernos daño y conservar la calma; si fuéramos capaces de tal acción sería porque el epicentro del sismo se hallaría lejos pues cuando está muy cerca todo se acaba en cuestión de segundos.

Tan pronto haya pasado la escaramuza, debemos desconectar el fluido eléctrico y de gas, recolectar en recipientes seguros agua limpia, tener a mano linterna, pilas, cobijas, abrigos, alimentos especialmente enlatados, la cajita del botiquín, papel higiénico y el mejor ánimo para ayudar, si fuera posible, a quien lo necesite.

No podemos olvidar que cuando sobrevienen los desastres naturales debemos enfrentarlos solidariamente, no podemos alegrarnos de estar ilesos mientras otros quedan en la miseria.
La generosidad debería formar parte de nuestra existencia.

4 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

La prueba de lo que dices es que con un desastre tan grande NO HA HABIDO NINGÙN REPORTE de motines o saqueos en el paìs asiàtico

Larisa dijo...

Los japoneses tienen otra manera de organizar las cosas, es cierto. Aquí el pillaje habría estado a la orden del día. La primera que habría salido a la calle a romper cosas y quemar contenedores, servidora.

La generosidad colectiva es difícil, amiga.

Besos enormes.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito entre tus cosas y a saludarte.

Un abrazo!

Rud dijo...

Así es, amigo Alí. Veo que los japoneses son muy disciplinados y buenas personas.
Cordiales saludos


Larisa,
Qué chica tan traviesa. Acerca de la generosidad colectiva aunque sea difícil, he visto a algunas comunidades entregadas yendo en ayuda de sus vecinos cuando hay catástrofes; aunque nunca falten los inconvenientes
Un abrazo


Muchísimas gracias por pasar por esta villa, amigo Hiperión.
Cordiales saludos