Los cumpleaños

¿Por qué celebramos los aniversarios de nacimiento?

Porque el nacimiento de un hijo conlleva la condensación, la máxima realización de una relación de pareja. No son los logros económicos los que nos pueden hacer felices, es la relación familiar, la expectativa del día a día con nuestros seres queridos. Todos amamos a nuestros hijos, creo que es la fuerza más poderosa de la naturaleza.

Cuando un hijo cumple años su historia nos pasa por la mente a manera de película: lo imaginamos cómo estaría en el vientre materno, recordamos los pormenores del embarazo y del momento de su nacimiento; qué cercanos estábamos con nuestra pareja, qué maravillosos pensamientos sobrevenían ansiando el feliz momento de nuestro primer encuentro…

¡Qué hermoso tener al hijito en nuestros brazos! ¡Qué frágil; qué pequeño!

Viene luego la época de la ternura, de los máximos cuidados, sus primeras palabras, sus primeros pasos… esos muchos momentos de celestial dulzura que nos proporcionan los hijos.

Trabajamos con más gusto, lo preparamos todo para que esa criatura tenga lo mejor, quizás aquello que no hayamos tenido, queremos brindarle todas las comodidades posibles, mágicos juegos, muchos libros, viajes encantadores, la mejor educación… Nos cuidamos y le pedimos a Dios que nos permita cuidarlo hasta que él sea mayor.

Los años pasan volando, él corre rumbo a su autosuficiencia; pronto pasa del triciclo a la bicicleta; cualquier día llega en auto, y ya no nos da su mano para ayudarlo a pasar la calle, sino que nos abraza tiernamente para ser nuestro guía.

Poco a poco dejamos de enseñarle algunas cosas y pasamos a ser quienes escuchamos los sabios discernimientos de aquella personita que ha dejado de ser una criatura y cuando enrumba su destino hacia otras playas podemos decirle: cabalga amado hijo hacia la aventura, vive una vida de la que estés orgulloso y cuando quieras cabalgar de vuelta, aquí siempre serás bienvenido.

Celebramos los cumpleaños para recordar que existen personas maravillosas que nos han dado los momentos más felices de nuestra vida y si acaso ellos estuviesen ausentes, saben muy bien que los llevamos siempre en nuestros pensamientos, en nuestro corazón y en los más bellos recuerdos.


4 comentarios:

Quidquid dijo...

Hola Rud:
Los cumpleaños de nuestos hijos o nietos, nos recuerdan momentos de gran felicidad, no así a veces, nuetros propios cumpleaños, que nos muestran el camino recorrido.
Cualquier momento podría tener un motivo de celebración, si este es positivo, y de recuerdo si no lo es.
Mi deseo es que celebres muchos, muchos, muchos... cumpleaños rodeada de tus seres queridos,
Saludos,
Luis

Nery Russo dijo...

Hola Rud

Estoy muy conmovida acerca de tu comentario acerca del primer hijo y apruebo esa sensibilidad justo a 24 horas del aniversario de mi primer hijo nacido un 23 de enero "en illo tempori", desde entonces, cuando mucha agua ha pasado bajo los puentes, pero recurdo ese hecho con la misma ternura del primer día.
Mil gracias te doy por haberme hecho trasladar a aquellos momentos del nacimiento de un hijo, que es uno de los momentos más trascendentales en la vida de toda mujer

Marcela dijo...

Que lindo todo lo que dice y creáme que él también la adora.

Marcela

Rud dijo...

Luis, muchas gracias por tus hermosas palabras, soy una romántica empedernida; espero que tú también puedas celebrar muchísimos cumpleaños más.
Nery, me alegra mucho saber que mis palabras te trasladaron al maravilloso mundo de la inmensa ternura que nos proporcionan los hijos. Sigue disfrutándolos, son lo mejor de nuestra existencia.
Muchísimas gracias Marcelina, créeme que lo sé.
Cordiales saludos a todos