Un año más

Los humanos estamos llenos de sueños, cada vez que se acaba un año, la mayoría hace promesas y se “proponen”, al menos hasta que amanezca, cambiar en todos los aspectos, eso es muy fácil decirlo al calor de unos tragos de licor y con la constelación de sentimientos encontrados que producen en muchas personas las festividades de cambio de año.

Cada año se repite la historia de los agüeros, cábalas, presagios, augurios, vaticinios, premoniciones y toda clase de anuncios que inducen a la población a creer que si prende una vela de tal color, o si su ropa interior fuera amarilla, verde, o roja, que si realizara tal acción o si comiera tal cosa, le esperaría en el nuevo año una vida maravillosa, caracterizada por la abundancia no sólo material sino que los amores más inverosímiles se podrían hacer realidad.

Sólo es un año más. Tenemos que seguir trabajando para ganarnos el sustento, hay que estudiar más para mejorar nuestro currículum, desde enero hay que pensar en pagar los impuestos de los inmuebles, autos, negocios y todo aquello que sea necesario para estar a paz y salvo con el fisco.

Lo que sucede después de celebrar la noche vieja, es que a partir del nuevo año hay que prestar atención para escribir correctamente la fecha y si hemos adornado la casa con motivos navideños debemos quitarlos cuanto antes para ponernos en la onda del trabajo pues las fiestas han quedado atrás.

El único misterio que encierra el recibimiento de un nuevo año es que el ser humano es el único animal que tropieza varias veces con la misma piedra, pues somos soñadores y quizás necesitemos ver todo bajo el velo mágico de las expectativas encantadoras. Es por ello que año a año, vuelve a encender velas y a probar recetas que podrían brindarle una existencia sin mayores quebrantos.

¡Feliz año!

1 comentarios:

Quidquid dijo...

Hola Rud:
Miles de velas encendidas para iluminar este nuevo año, en el que te deseo consigas todos tus objetivos.
Un cordial saludo,
Luis