Lo vi, lo admiré, lo toqué…

Llegamos al atardecer, el colorido de la vegetación era hermoso, los sonidos de los animales animaban el paisaje, y lo vi. Erguido en la cima de la colina lo observaba imperturbable, como si el tiempo no hubiese pasado para él, bello como siempre, encantador y misterioso, pero aquella tarde no convenía acercarme a él.

Al día siguiente muy temprano lo primero que hice fue buscarlo, las ansias de acercarme a él no me habían dejado conciliar el sueño la noche anterior. Luego de ducharnos y desayunar partimos hacia el lugar maravilloso en donde se encontraba, subimos alegres la pendiente, remontamos la montaña y allí estaba majestuoso, único, sin igual.

Es un momento que no he de olvidar. Lo admiré imperturbable, contuve un poco la respiración para que no se notara mucho mi felicidad… y lo toqué, era de verdad, era ese castillo soñado entre colinas, lagunas, árboles, flores y leyendas novelescas: Neuschwanstein (nuevo cisne de piedra) en el Estado de Baviera en Alemania.

Hace más de dos años, el 24 de julio del 2008 publiqué un escrito acerca de dicho castillo real: “El castillo Neuschwanstein es del siglo XIX”

8 comentarios:

Genín dijo...

Parece mentira que todavía se construyeran estas costosas maravillas en el siglo 19, en realidad ya no eran útiles para el propósito de defensa como se construían antes, pero ahí está ese verdadero monumento a lo imponente, majestuoso, magnífico!
Besos y salud

esteban lob dijo...

Hola Rud:

Los castillos alemanes tienen una magnificencia (enormemente costosa, como dice Genin) y a la vez un encanto que estremece.
De los que conozco, ninguno como el que protege desde la colina a la inigualable ciudad universitaria de Heidelberg. Al menos...para mi.

Un beso.

tia elsa dijo...

Una verdadera belleza, parece sacado de un cuento, que lindo que hayas podido estar allí. Besos tía Elsa.

Luis dijo...

Hola Rud:
Maravilloso castillo el que nos muestras, como la mayoría de los que se construyeron por aquellos pobrecitos reyes de los pasados siglos...
Un feliz fin de semana,
Luis

Ricardo Tribin dijo...

Que lugar tan hermoso mi querida Rud.

Te dejo un abrazo especial!!

Alí Reyes H. dijo...

¡Claro que me acuerdo de la entrada y de las fotos! Pero el hecho de que ahora ayas podido subir y tocarlo...¡guauuuu!

Isabel Estercita Lew dijo...

Hola Rud, simplemente me gusta escucharte cuanto te leo, el énfasis apasionado en cada relato de viaje y tu compartir
Sin embargo pienso que ningún castillo nos protegerá de este siglo cambalache XXI, no tengo debilidad por los castillos, nunca lo había pensado porque no venía a cuento en mi vida, y lo primero que me viene a la cabeza ahora es que no siento por ellos ni identificación ni entidad, no les encuentro belleza arquitectónica, y paro de contar, fue demasiado

Besos

Estercita

Rud dijo...

Hola, Genin
Es posible que en épocas remotas haya habido motivos suficientes para construir castillos, la mayoría en detrimento del bolsillo de los súbditos; de todas maneras es posible que encuentre hermosos algunos de ellos porque nací en un lugar en donde sólo construimos castillos en la mente.
Cordiales saludos, un abrazo


Hola, Esteban
Pasamos en tren cerca de Heidelberg, sé que tiene una Universidad famosa por su excelencia académica; me han mostrado tantos castillos en Alemania, la mayoría majestuosos, pero no pude visitarlos todos.
Dios mediante, no ha de ser mi último viaje a esas tierras; ya me has puesto curiosidad, será en otra ocasión que admire aquel que te parece tan interesante.
Cordiales saludos, estimado Esteban


Hola, Tía Elsa
Me alegró mucho que te haya gustado; en verdad parece sacado de un cuento de hadas y de ahí que Disney tomó su estampa para que fuera castillo de la bella durmiente.
Un abrazo, cordiales saludos


Estimado Luis
Me fascina la ironía. Esos "pobrecitos reyes", creo que en el fondo lo eran, se llenaban de construcciones enormes en donde trataban de esconder su soledad.
Cordiales saludos, un abrazo


Hola, Ricardo
Sí me ha parecido un lugar muy hermoso, quizás soy muy soñadora. Muchas gracias.
Un abrazo y cordiales saludos


Alí
Una cosa es ver ciertas maravillas de lejos y otra muy diferente es ir a observarlas de cerca, tocarlas, saber qué aroma tienen.
En verdad fue algo hermoso, siempre lo había admirado, "sabía" que alguna vez subiría esa loma… Me ha encantado.
Un abrazo enorme


Estimada Estercita
Siempre me ha gustado tu manera de expresarte. Así que si te agradan mis escritos me siento halagada.

Me parece que en nuestro continente nadie tiene en la mente los castillos pues afortunadamente crecimos sin ese tipo de "elefantes blancos"; sin embargo, cuando voy a cualquier lugar me lleno de bellas expectativas y trato de ver todo del lado positivo.

Me ha encantado que expreses tus pensamientos con libertad, de eso se trata, de que cada uno dejemos volar nuestra mente, mi querida amiga.
Cordiales saludos, un abrazo