La última resolución de la Unión Europea sobre inmigración


En días pasados leí en la prensa sobre el revuelo que ha causado en algunos sectores latinoamericanos la válida decisión europea de poner freno a la entrada de inmigrantes ilegales.

Desde mi punto de vista no me parece mal que ese grupo de países quieran regular la oleada de gente que anhela residir allí en busca de mejores oportunidades de trabajo y otros motivos.

Posiblemente quien lea esto pueda tacharme de imperialista o de falta de sensibilidad hacia el destino que puedan correr miles de personas que serían deportadas por estar irregularmente en el sitio equivocado.

Veo las cosas desde otros ángulos: supongamos que la Unión Europea es una casa enorme, con muchísimas habitaciones para la familia, los allegados, los amigos, los huéspedes ocasionales, y de pronto unos vecinos piden posada porque sus residencias se encuentran inundadas. Todos tratarían de ajustarse lo más posible para que aquellas personas quepan también en dicha vivienda.

Pero otra gente al saber de la bondad de los dueños de casa también desea ser recibida y entra sin permiso de los dueños…

Eso es lo que sucede, quien desee viajar debe contar con un pasaporte y el visado necesario para ser bien recibido a donde vaya. Podemos verlo como si algunas personas quisieran entrar a nuestra casa. Nadie deja entrar, nadie les da paso a desconocidos; pueden ser personas maravillosas, pero también podrían ser delincuentes que acabarían con nuestra tranquilidad.


Todos somos “desconocidos” en el extranjero si no portamos la debida documentación para que las autoridades de otros países nos “reconozcan” y nos den la bienvenida.

No comparto la idea de exclusión que han dejado en el aire algunas personas cuando han dicho que la medida de la UE equivale a criminalizar la inmigración. Existen regulaciones internacionales que todos debemos respetar, de lo contrario fuera la anarquía la que reinara en el mundo entero.

Si en Latino América y África es muy grande la emigración, las autoridades gubernamentales deberían realizar campañas de concienciación para que sus gobernados no salgan del país sin los requisitos necesarios.

Si expresan que los otros han tomado medidas persecutorias estarían dando una señal equivocada a sus conciudadanos que los haría creer que no es una falta el emigrar contraviniendo totalmente la ley.

Deberían perseguir realmente a los traficantes de personas que se hacen millonarios enrumbando a gente incauta a diferentes destinos, y los llevan indocumentados o con documentación falsa.
No es bueno pasar de “listos” señalando a quienes, con razón, desean regularizar la estadía de inmigrantes o poner penas para aquellos que se nieguen a cumplir con las reglas establecidas a nivel mundial.

El castillo de Neuschwanstein es del siglo XIX




El pasado sábado recibí comunicación de mis lectores en Alemania en donde gentilmente me indicaron que el castillo que coloqué en mi bitácora (Del 26 de junio del presente año; cuando expresé mis pensamientos acerca de la esclavitud en la época medieval) no es de esa época sino del siglo XIX.

La verdad es que sí tenía en mente aquello pero no tenía a mano uno de esa época y tomé las fotos de los archivos que tengo en el ordenador. Me ha dado muchísima alegría que lean mis elucubraciones. En honor a ellos, primeramente he cambiado el castillo de Neuschwanstein por un castillo medieval de Cataluña y aquí está la verdadera historia de la bellísima construcción alemana:

Neuschwanstein significa, según mi Mauricio que sabe alemán, Nuevo cisne de piedra, y fue nombrado así en honor al Caballero Cisne de la famosa ópera de Wagner del mismo nombre. Fue construido hacia fines del siglo XIX, en Alemania, cerca de la frontera con Austria. (Coordenadas para Google Earth 47°33′16″N, 10°44′10″E).

Es una bellísima y romántica composición de torres y muros en perfecta armonía con las montañas y los lagos; estuvo de candidato a las siete maravillas del mundo moderno (por ello estaba en mis archivos). Su construcción fue iniciada por el rey Ludwing (Luís II) de Baviera, conocido como Ludwing el loco. Colocaron la primera piedra el 5 de septiembre de 1869. El diseño se debe al arquitecto Christian Jank.

Ludwing pidió a su arquitecto que fuese construido enteramente con materia prima bávara y por habitantes bávaros. Quería que por fuera semejase los castillos de los cuentos de hadas, y por dentro debería tener todos los avances tecnológicos de aquel momento.

Dicen que Ludwing usó los fondos del reino para construir tan majestuoso edificio, pero lo cierto es que utilizó su propio dinero. No interesa mucho cómo fue en verdad pues es una hermosa edificación que le ha llevado muchos turistas a Alemania.

El encantador castillo de Neuschwanstein, Localizado en la región de Fuessen, en Baviera tiene 360 habitaciones, pero sólo 14 tienen un diseño totalmente acabado, las otras quedaron inconclusas, pues Ludwing fue depuesto como rey, en 1886, y enseguida murió de forma misteriosa. El castillo fue abierto al público poco tiempo después.

Esas 14 habitaciones están decoradas con un lujo sin igual, con cuadros y tapices con bellas escenas de óperas de Richard Wagner, del cual el depuesto rey era un gran admirador.

Si alguna vez pueden mis lectores latinoamericanos viajar a Alemania, no se olviden ese maravilloso destino, ni la cámara para tomarle fotos desde todos los ángulos exteriores posibles, está prohibido hacer fotos dentro del castillo. Ciertamente quien lo ve, lo admira, lo aprecia y desea volver a ese lugar una y otra vez.

La fantasía neo-románica y neogótica del castillo con sus almenas, frontones, torres, puentes levadizos y muros blancos como la nieve fue gozada por Luís II desde 1880 cuando por primera vez y por corto tiempo pudo habitar el castillo, que es una preciosidad. V
eamos las fotos, aún así; sin estar presente, realmente nos transporta al mundo mágico de las hermosas fantasías de los cuentos de hadas; por eso Disney lo escogió como modelo para el castillo de “La Bella Durmiente” y construyeron una réplica en Disneyland Resort Paris.

La mala memoria de algunos y la carta de Correa a Ingrid

No hay calificativo exacto para una persona que ha utilizado todos los medios a su alcance para mostrar su desprecio por los colombianos y nuestro presidente, el Dr. Uribe. El señor Correa, presidente de Ecuador, cuyos esbirros no tuvieron reparo en llevar gente frente a su casa de gobierno para que injurien al Dr. Uribe durante una ceremonia de recibimiento al señor Ortega, presidente de Nicaragua, no tuvo ningún reparo en alentar a las masas con su ya gastado discurso de la violación de su suelo, ocurrido hace algunos meses.

Según el diario El Espectador de Bogotá, Ortega calificó el ataque militar, a la guarida de Reyes, como un "acto de prepotencia" del Gobierno colombiano. Fue un "típico acto de terrorismo de estado", dijo acerca del bombardeo para atacar "un campamento de las Farc que estaba trabajando por la paz".

Así que el escondrijo de uno de los delincuentes más buscados del mundo es, para Daniel Ortega, una sala de encuentro, una capilla o un recinto en donde se hallan personas en busca de soluciones “pacíficas” pero para secuestrar, extorsionar, torturar o asesinar con tranquilidad.

Tiene muy mala memoria el presidente nicaragüense pues según el diario “La Prensa” de su país: “Hace veinte años, tres mil efectivos militares del entonces Ejército Popular Sandinista (EPS) cruzaron diez kilómetros más allá de la frontera de Nicaragua con Honduras, para dirigir un ataque contra 1800 combatientes contrarrevolucionarios que acampaban en ese país.”

¡Vaya! Para ciertas personas es muy fácil sufrir de amnesia al momento de criticar o insultar, sin reconocer lo que ellos mismos han hecho, sólo revisemos el número de veces que Ecuador invadió terrenos peruanos, con las subsiguientes guerras limítrofes (El 2 de febrero de 1995, cuatro de las cinco bases instaladas por el Ecuador en territorio peruano fueron desalojadas de los puestos…).

Por otro lado, protesto enérgicamente que el señor Correa le haya enviado una carta a nuestra conciudadana Ingrid Betancourt en la que entre otras cosas le dice; según el diario El Mundo de España: "(...) nos apena que no haya apreciado en su justa dimensión los esfuerzos que hizo el Ecuador por su liberación y apoye el bombardeo a nuestra Patria y la violación de su soberanía y su integridad territorial".
Puntualicemos:
Que yo sepa, Ecuador nunca hizo diligencia alguna en busca de la liberación de la señora Betancourt. Esa cantinela salió de boca del presidente de dicho país a raíz del encuentro casual de los ordenadores de Reyes, en cuyo disco duro había información muy interesante, que tocaba incluso a gente cercana a don Correa.

Ingrid duró más de seis años secuestrada, acostumbro a leer la prensa diariamente; resulta supremamente extraño no haber sabido del tremendo esfuerzo hecho por el señor Correa.


Supongamos que en verdad haya estado en estos años vinculado al grupo de familiares de secuestrados, que hubiera asistido a todas las marchas pidiendo su liberación, que se hubiese desplazado a muchos países pidiendo ayuda para la liberación de Ingrid y que en estos últimos seis años su vida hubiera sido un completo infierno sabiéndola en la inhóspita selva pasando cien mil dificultades, ni aún así, señor Correa, tendría derecho moral de echarle en cara su “sacrificio”.

Esclavitud en el la Edad Moderna

Terminada la conquista del continente americano se dio paso a la época Colonial. Los europeos habían sometido a los nativos obligándolos a servirles. Pero su mano de obra no rendía no solo por la impericia sino porque su contextura no les daba para aguantar trabajo más allá de lo acostumbrado y no podían sobrevivir en esas condiciones, en parte debido a su falta de inmunización contra las enfermedades europeas y a las duras condiciones laborales.

La solución vino de África: importación de esclavos negros. Y no podía ser de otra manera por motivos de peso legal en aquella época. La corona española insistía en que el indígena no podía ser esclavizado por tratarse jurídicamente de súbditos de la corona castellana y lógicamente, Castilla no debía esclavizar a sus súbditos.

Pero aquello, como casi todas las leyes, fue un asunto de papel pues si la solución que venía en camino los libró de la total esclavitud, de alguna manera siguieron muy unidos a los extranjeros por motivos de endeudamiento o las encomiendas.

Se optó por importar en las colonias españolas esclavos africanos que se creía podrían soportar mejor el trabajo forzado, pero se presentaba un ligero problema: en 1494 se había firmado el Tratado de Tordesillas, que trazaba la línea divisoria entre España y Portugal para las exploraciones de nuevas tierras, imponía igualmente límites que impedirían durante los primeros siglos de la Colonia el comercio directo de esclavos desde las costas de África.


El rey de España Carlos I estableció en 1517 un sistema de concesiones a particulares para introducir y vender esclavos africanos en América. A comienzos del siglo XVI, se introdujeron los primeros esclavos en las islas del Caribe. Primero se autorizó en La Española, pero para 1530 se había institucionalizado ya en el resto del Caribe.

El transporte de los esclavos a este continente, a partir de esa época, no hizo sino crecer con el tiempo, y acabó ascendiendo, según cálculos, a algo más de quince millones de personas. Al comienzo se creía que los reyes africanos vendían a personas que eran botines de guerra, pero en realidad casi la totalidad fueron producto de la cacería humana para el comercio. (¡Qué horror!)


A finales del siglo XVI, El Reino Unido empezó a competir por el derecho a abastecer de esclavos a las colonias españolas, detentado hasta entonces por Portugal, Francia, Holanda y Dinamarca. En 1713, la British South Sea Company consiguió el derecho exclusivo de suministro de esclavos a estas colonias. Los primeros esclavos africanos llegaron a Virginia (USA) en 1619 de manos de los primeros corsarios ingleses; los esclavos estaban sujetos a la llamada servidumbre limitada, una situación legal propia de los siervos blancos, negros e indígenas, que era precursora de la esclavitud en la mayoría de las colonias inglesas del Nuevo Mundo.


En la segunda mitad del siglo XVII, el desarrollo del sistema de plantaciones en las colonias del sur del continente americano, trajo como resultado que el número de esclavos africanos importados aumentara considerablemente. A medida que fueron adquiriendo una mayor relevancia se hizo necesario modificar la legislación correspondiente. Durante la guerra de la Independencia estadounidense (1776-1783) eran esclavos en el más amplio sentido de la palabra, con una legislación que definía claramente su situación legal, política y social.

Desgraciadamente, los pobres negros no tuvieron quien los defienda de la ignominia de la esclavitud: ni las autoridades de sus países de origen, ni en los puertos africanos, nadie sintió la mínima curiosidad por descubrir cuál era el motivo que había convertido en esclavos a aquella pobre gente.


En conclusión, la legalidad de su esclavitud descansaba en la independencia de los reyes indígenas africanos que suministraban esclavos: El soberano europeo no tenía la culpa de que aquellos negros fueran esclavos sencillamente porque ya lo eran antes de ser vendidos a los traficantes europeos.

Ingrid Betancourt ha regresado del “infierno”



¡Han rescatado a Ingrid Betancourt!

Con esas palabras me sorprendió mi vecina Charito en la tarde de ayer. No podía creerlo, pensé que se trataba de una broma. Debía seguir con mis actividades, pero en verdad no podía concentrarme. Más tarde me telefoneó mi amiga Cecilia Galindo:

¿Estás viendo los noticieros?

No, mi querida amiga, estoy muy ocupada.

No importa, échales un vistazo, después hablamos. (Ella estaba llorando)

Luego de observar la tele me senté frente al ordenador y comprobé una vez más que no estaba soñando. Los principales diarios digitales del mundo le dedicaban enormes espacios a la mejor noticia de los últimos años.

Los gobernantes han enviado saludos a nuestro presidente y el mundo entero está feliz pues el rescate de 15 rehenes de la guerrilla puede ser el alba de la paz, de un mejor mañana para este país que tanto ha sufrido.

Muchas veces estuve pensando en ella: cómo estaría en la selva, cerca de muchos bichos, expuesta a enfermedades, lejos de sus seres queridos, sin un baño decente, sin comida agradable, sin intimidad, sin libros, sin amigos, sin poder expresarse…

Es verdad, aunque aún lo veo entre la ficción y la realidad, nuestro ejército ha liberado a Ingrid, no tengo palabras lo suficientemente hermosas para agradecer… la emoción me gana… sólo puedo decir: ¡Bendito sea mi Dios! Lástima que no podrán devolverle el tiempo perdido, el mágico crecimiento de sus niños y el poder soñar junto a ellos.

Esclavitud en la Edad Media


Según Marc Bloch, autor del libro “La transición del esclavismo al feudalismo” en esta etapa de la historia no se suprimieron o destruyeron las desigualdades humanas de hecho o de nacimiento; las circunstancias y la Ley les otorgaron una faceta más humana a quienes vivían en relación de dependencia.

Esas nuevas relaciones tuvieron interpretaciones diferentes según el lugar; por ejemplo, para los francos y normandos, la esclavitud era muy poca, ya que se prefería el uso de siervos, base del sistema señorial. Los siervos eran diferentes a los esclavos: ante la ley, eran unos libertos u hombres libres obedientes a un señor, y esto los habilitaba para la tenencia de tierras e incluso podía intercambiarlas, venderlas y hasta heredarlas.

Dietrich Schwanitz, autor de “La cultura”, cuenta que el jefe de palacio de los merovingios; Carlos Martel, para hacer retroceder a los árabes reorganizó su ejército, tuvo la idea de abrir nuevos caminos y combinó el principio germánico de lealtad con la concesión de bienes. Quien combatiera con sus vasallos a los árabes, recibiría tierras, parte de las cuales podía conceder a sus propios vasallos.

De esa manera hizo retroceder a los árabes, pero la combinación de vasallaje y donación en feudo sobrevivió, prosperó y, como sabemos, determinó la organización de la sociedad en al Edad Media. El resultado fue una pirámide social: un señor importante, por ejemplo un duque, daba en feudo unas tierras, el vasallo tenía a su vez sus vasallos.
Probablemente le diría: “Yo doy mi tierra pero usted debe trabajarla” Fue así que el Estado romano se convirtió en un Estado basado en vínculos personales.

Los siervos o vasallos eras servidores que no tenían derecho de salir de su campo, del lugar donde trabajaban. Laboraban allí toda su vida, estaban ligados a la tierra. No eran hombres libres en toda la fuerza del término, pero, a pesar de no serlo, tenían innumerables derechos, principalmente a la tierra, y el señor no los podía echar. Tenían por lo tanto, más derechos que un colono o un empleado de hoy.

Además poseían una especie de propiedad sobre sus casas y sobre una parte de las tierras que cultivaban. Les pagaban habitualmente dándoles en posesión tierras de cuyos frutos vivían. Trabajaban una parte del tiempo en las tierras de su señor y muchas veces también tenían derecho a una parte de lo que producían en dichos terrenos. Su día estaba organizado por un contrato hereditario e intocable de manera que pudiese vivir de su propio trabajo.

La trama de los vínculos formaba un circuito cerrado: quien daba en feudo, tenía vasallos, y quien tuviera vasallos era el primero en acceder a un puesto. Posteriormente el feudalismo se extendió por toda Europa, creando su propio tipo social con una cultura propia.

En la Antigüedad la gente libre era poco numerosa. Había muchos esclavos. Hombres libres, casi no los había. La servidumbre fue un estado intermedio entre la esclavitud y la libertad.

Cuando terminó la Edad Media, ya casi no había siervos en Europa. Quiere decir que la Edad Media produjo en su mayor parte a la clase de los hombres libres.

En conclusión, desde comienzos de la Edad Media la esclavitud fue desapareciendo poco a poco, podría decirse que en ese período en Europa no hubo esclavos, pero reaparecieron a comienzos de la Edad Moderna, en el siglo XVI, esa es la más conocida; a ver si la toco en la próxima.

La terrible historia de la Esclavitud I



Hace un año me horroricé con la noticia del rescate policial de 31 esclavos en una fábrica de ladrillos situada en Linfen (China), de propiedad de alguien “bien relacionado”. Estaba vigilada por perros y matones, no contaba con licencia de funcionamiento pero seguía abierta por las conexiones de su dueño, Wang Binbin, hijo del secretario local del Partido Comunista.

Todos los rescatados presentaban moratones, heridas y quemaduras en el cuerpo, y eran forzados a trabajar cada día desde las cinco de la mañana hasta altas horas de la noche y los mantenían únicamente a pan y agua.

El trauma sufrido por esos chicos ha sido tal que muchos de ellos recuerdan su nombre, pero desconocen otros datos como el de sus familiares o su lugar de procedencia pues fueron reclutados en estaciones de tren y otros lugares de paso y, una vez en la fábrica, no podían salir del edificio.

En China millones de personas cambian el campo por la ciudad para tratar de beneficiarse del crecimiento económico trabajando en la construcción de rascacielos, ensamblando coches o arriesgando su vida en las peligrosas minas de carbón. Pero la mayoría acaba trabajando a cambio de casi nada, sin ningún tipo de seguridad, sin ningún control gubernamental, sin contrato, ni opción de protestar.

Esclavitud es el estado o condición social por la que una persona queda sujeta al dominio y voluntad de otra, y por ello privada completamente de su libertad, convertida en una mercancía susceptible de ser alquilada, comprada o prestada. En la actualidad la esclavitud no es un asunto aislado de ciertos lugares del mundo; pero antes de hablar de los otros horrores es mejor hacer un poco de historia:

La esclavitud parece ser tan vieja como la humanidad. Encontramos vestigios de ella en los relatos de Platón, posteriormente en el Pentateuco en donde describen los supuestos maltratos que los hebreos recibían mientras fueron esclavos en Egipto.

En la época del Imperio romano podía cualquier persona volverse esclava, entre otras cosas, si no pagaba las dudas contraídas, claro si nacía esclavo, sólo la manumisión lo libraría de tal situación.

¿Qué era la manumisión?

Era el acto por el cual el dueño de un esclavo lo liberaba y lo hacía ciudadano con la consecuencia para éste de pasar de la categoría jurídica de cosa, a miembro de la sociedad civil con los derechos más o menos disminuidos pues el liberto se hallaba ligado a su antiguo propietario por la relación de patronato.

Sí, en la antigua Roma los esclavos eran considerados cosas, y cuando alguien quería adquirir los fundos situados en el Imperio, se los vendían con las servidumbres que les correspondieran, los esclavos y, las bestias útiles para la carga y el tiro de carretas.

De una manera resumida, en la antigüedad no sólo tenían esclavos los romanos sino los babilonios, quienes no los trataban muy amigablemente, eran marcados, comprados o vendidos; tenían el valor comercial de un asno, según Hammurabi.

En Egipto la mayoría de los esclavos pertenecían al faraón, trabajaban en las minas, en las canteras o como soldados mercenarios. No fueron muy numerosos pues las clases sociales más pobres vivían y trabajaban de modo muy semejante a los esclavos.

Los filósofos griegos consideraron la esclavitud como el fundamento económico sobre el cual era factible que el hombre libre desarrollara una actividad política e intelectual. El tráfico de esclavos era la actividad más rentable. Su centro fue Atenas y posteriormente Delos y Rodas.

Para que esto no se haga muy largo, en la próxima les cuento qué sucedió al respecto en la Edad media.

El papá, el papito, el padre, el padrecito

Mi padre ha sido una de las personas más importantes de mi existencia. Recuerdo los juegos de la infancia, su insistencia de llevarme en hombros aunque cada día crecía y crecía. Jugábamos al “gato”, se ponía en cuatro pies, me llevaba en su “lomo”, luego me descargaba en la cama y me gruñía en el estómago semejando a un gatito.

Fue él quien me enseñó las primeras letras, a sumar, a restar, a ser leal, honesta, desinteresada y a entender que la vida puede ser muy hermosa en la simpleza de echarnos a observar un hormiguero, amar la naturaleza, escuchar el canto de las mirlas, ponerles arroz a los pajarillos, y darle afecto a mi pequeño morrocoy. Años después lo observé hacer lo mismo con mis hermanos menores.

El padre es un ser esencial pues llega a nosotros de una manera diferente, él no sólo les enseña con el ejemplo a sus hijos varones la calidad de tales, sino que a las hijas nos proporcionan una cantidad infinita de ternura, nos ayudan a establecer límites, regular patrones sociales; sobretodo nos enseñan lo vital de aprender a decir NO, cuando nos enfrentamos a ciertas personas muy persuasivas.

Sé que muchas mujeres han de decir que los hombres no son indispensables en la crianza de los niños, pero se equivocan. A mi padre le debo mi equilibrio emocional, el desprendimiento por lo material, el deseo de ayudar a otros, las ganas de aprender algo cada día, el amor al arte y al trabajo, el cariño incondicional a los hijos, y, sobretodo la intención de perdonar, pues él siempre disculpó todos mis errores.

Hasta el último día de mi vida he de recordarlo como el ser que más afecto me ha proporcionado, que a pesar de todo, siempre fui la niña de sus ojos y lo seguiré queriendo hasta el final.

No bebo licor, pero hoy brindo por ese ser maravilloso y por todos los padres del universo que luchan, trabajan infatigablemente y que de todas maneras llegan a casa a compartir con los hijos aunque regresen con el corazón a cuestas. Los hombres pueden dejar de ser niños en cualquier momento de su vida, pero jamás dejan de ser padres.

Un homenaje especial a mi pareja, que ha hecho lo posible por ser un buen papá. Un enorme beso a todos los padres, padrecitos, papás, papitos y papacitos divinos.

Los consejos comunales del Presidente Uribe

El presidente colombiano es un trabajador incansable. Los sábados él tiene un encuentro con miembros de alguna localidad de cualquier sitio del país.

El sábado anterior completó 200 jornadas de ocho horas frente a los ciudadanos para escuchar personalmente sus pedidos y observar de cerca sus necesidades. No se trata de irresponsables improvisaciones sino que son el fruto del trabajo de muchas personas que desde el lunes comienzan a reunir datos del próximo lugar que ha de visitar el Dr. Uribe.

La encargada de la organización de cada consejo comunal es la Consejería Presidencial para las Regiones cuyo director es don Miguel Pañaloza, él y su equipo preparan la logística de cada evento, hacen contacto con las autoridades locales, efectúan reuniones previas. Con antelación conocen las necesidades y requerimientos de la zona.

Los viernes informan a los Ministerios para que estén pendientes y puedan dar respuesta al señor Presidente y a la Comunidad; ellos deben de tener datos actualizados y algunas alternativas viables que se puedan poner en práctica inmediatamente.

Cuando el Dr. Uribe viaja los sábados ya cuenta con las fichas que el señor Peñaloza le ha presentado, con las cuales don Álvaro puede dar cifras no sólo del lugar en donde se encuentra sino del Departamento y del País.

La Consejería tiene a su cargo también el seguimiento sistemático de los compromisos adquiridos por el señor Presidente, exige respuestas frecuentes de los Ministerios y personas encargadas de realizar las obras.

Estoy segura que las autoridades locales, incluso las departamentales le han de guardar cierta gratitud al Dr. Uribe pues su visita ha servido en muchos lugares para que se hagan efectivas obras que por mucho tiempo han estado aplazadas. Nuestro presidente tiene la capacidad de entender los intereses de los diferentes actores, facilita la concertación, la conciliación y logra generar mucho respeto.

Claro que como todo gran estadista ha de encontrar detractores que expresen que el gobierno central está interviniendo en los asuntos regionales, pero hay que darse cuenta que los aportes vienen siempre del dinero estatal y es muy provechoso para la comunidad nacional que el primer magistrado se preocupe por los que suceda en cada rincón del país a través de un excelente diálogo social.


El Estado de Derecho en Ecuador


La Fiscalía colombiana ha considerado, luego de las indagaciones correspondientes, que existen indicios fehacientes que los ecuatorianos María Augusta Calle, asambleísta oficialista y el hermano del Ministro de seguridad interna, Marcelo Larrea; han colaborado en actos que son ilícitos en nuestro país. Pero no los ha acusado. La investigación no es sinónimo de acusación o de ser ya definitivamente una persona involucrada en algún delito.


La mayoría gobiernista de esa Asamblea ha condenado el inicio de las pesquisas y ha concluido muy a la ligera que eso constituye otro ataque a la soberanía de ese Estado. No existen noticias en donde hayan explicado en base de qué leyes o conceptos han tomado dicha resolución.


Me parece muy contradictoria la actuación de esos gobernantes pues su presidente expresó en días pasados que se investigue cualquier posible vínculo suyo con la guerrilla colombiana, en cuyo caso, de haberlo, renunciaría a su cargo.

Antes de cualquier acción errada, el cuerpo colegiado ecuatoriano debió estar al tanto sobre la juridicidad del asunto. Por un lado su primer mandatario pide ser investigado, por otro hay indicios de querer tomar acciones equivocadas respecto a las indagaciones hechas por nuestra Fiscalía.


Lo normal en estos casos es investigar los hechos,
en toda indagación de cualquier delito, la persona señalada (si no tiene qué esconder), debe ir a donde el fiscal y pedirle que conozca de qué se le imputa, cuales son los hechos y desvirtuar los actos de los que se le acuse; de allí, si fuera necesario, la Fiscalía local sometería a juicio a los responsables y condenaría los delitos que se verifiquen pues eso constituye una parte integral de la realidad de un sistema democrático, y sobretodo, corresponde a un Estado de Derecho.


Pero en verdad Ecuador no vive un Estado de Derecho, de lo contrario la Fiscalía hubiera emprendido acciones no sólo contra los dos que he nombrado sino contra la mexicana y las dos colombianas que encontraron en la guarida de Reyes y que sigilosamente fueron llevadas a Nicaragua con el fin que evadan a la justicia colombiana.


A estas últimas tenían mucho de qué acusarlas:


Primeramente por conspiración contra la seguridad del Estado, estaban en territorio extranjero, con un grupo de delincuentes armados.

Participación en organizaciones guerrilleras, grupos de combate o células terroristas.

Se encontraban en un lugar con depósito de armas y municiones no autorizadas, y finalmente:

Asociación ilícita, no podían argumentar que estaban rezando el rosario con el padre Reyes.


No se puede argumentar que no haya habido sanción por falta de pruebas pues éstas estaban a la vista. No interesa la razón por la cual la Fiscalía ecuatoriana no inició un proceso contra dichas personas, todo eso sienta un mal precedente allí: cualquiera que sea acusado de esos delitos, de ahora en adelante, tranquilamente puede alegar que han dejado de ser tales según la última actuación de la justicia de su país.

NO, a la penalización del porte de dosis personal



En realidad no estoy de acuerdo con el consumo de estupefacientes, menos aún si muchas veces son adolescentes o jóvenes sin rumbo que caen en ese vicio, pero no puede ser que quieran penalizar a quienes consuman y no se haga redadas de verdad contra quienes preparan, comercializan, trafican y distribuyen dicho producto.

Sé que todas nuestras acciones, de alguna manera, afectan positiva o negativamente a quienes estén a nuestro alrededor, pero el problema debe atacarse desde otros puntos y no por el lado más débil.

En la edición digital de El Tiempo del 20 del presente en la sección City noticias interactivo había una noticia: “La policía de Usme Capturó a una menor de 12 años con droga en el maletín”, como van las cosas, no habría suficientes cárceles para que cumplan la pena todos aquellos que porten una porción de alcaloide o lo que sea, mientras los grandes productores y traficantes descansan tranquilos en las Bahamas.

Según la edición de El Espectador, de ayer, se ha metido a los colegios gente que comercializa todo tipo sustancias tóxicas.

¿Por qué no realizar una campaña masiva en la que se eduque a la población acerca de este problema?

¿Cómo pueden los padres detectar que sus hijos consumen esos productos?

¿Por qué el señor Presidente se ampara en el hecho que estén enganchando niños y adolescentes para distribuir las drogas?

¿Acaso no existe manera de proteger a los menores de esas amenazas con más control de las autoridades no sólo gubernamentales sino escolares?

El Código de la Infancia y Adolescencia de Colombia, establece que los colegios deben “prevenir el tráfico y consumo de todo tipo de sustancias psicoactivas dentro de las instalaciones educativas y solicitar a las autoridades competentes acciones efectivas contra el tráfico, venta y consumo alrededor de las instalaciones educativas”.

Sé que en la presidencia de la República tenemos a un gran estadista, su enorme energía y capacidad de trabajo no puede quitarle discernimiento para pensar que las campañas de prevención del consumo de narcóticos debería ir encaminada a la concienciación del daño que pueda causar, por lo tanto es cuestión de salud pública y no una política de Estado.

Si se penaliza portar una dosis de algún narcótico, llegado ese extremo, también debería penalizarse el uso del alcohol que es tanto o más nocivo que algunas drogas y sin embargo a las autoridades no les preocupa su consumo cada vez mayor por parte de los adolescentes.

Nadie desea que nuestros jóvenes se vean inmersos en ese terrible mundo, pero, insisto, hay que educar primero a la población, antes de enviar a las correccionales o a la cárcel a nuestros muchachos para que allí se contaminen realmente de la podredumbre de la sociedad en la que les ha tocado vivir.

La Sorbona, y las protestas de mayo de 1968


El acontecimiento se inscribe en un tiempo en que se estaban produciendo cambios en otros lugares del mundo: La explosión demográfica, la crítica a la sociedad de consumo, la protesta contra la guerra de Vietnam, eran fenómenos que movilizaban a la opinión pública en los países occidentales.

Las revueltas de mayo del 68 se organizaron después del arresto de seis miembros del Comité de Protesta contra la Guerra de Vietnam

La Universidad
La Sorbona, fundada hace más de siete siglos, tuvo un papel de detonante de los acontecimientos de mayo de 1968, fue el crisol en el que se fundieron todos los síntomas del malestar que arrastraba la sociedad francesa y sigue siendo un lugar simbólico.

El movimiento francés de 1968 encontró su precedente histórico en la Comuna de Paris de 1871. Esa efímera conquista de los obreros franceses dejó sentados los principios autogestionarios como la sujeción a la decisión de consejos y asambleas que habrían de servir de base a la organización estudiantil un siglo más tarde.

Los primeros movimientos se registraron en la universidad de Nanterre, a las afueras de la capital, pero la intervención de las fuerzas del orden, el 3 de mayo de 1968, contra varios centenares de estudiantes de extrema izquierda que esperaban en el patio de la Sorbona un ataque de la extrema derecha, fue la gota que colmó el vaso.

Los estudiantes invadieron el Barrio Latino, y en la noche del 3 al 4 de mayo las calles se llenaron de barricadas improvisadas y enfrentamientos con la policía. El Barrio Latino se transformó en zona prohibida, escenario de varias noches de violencia.

Ante la persistencia de la agitación estudiantil, el 13 de mayo las grandes centrales sindicales llamaron a la huelga general bajo el lema "alto a la represión, libertad, democracia, viva la unión de obreros y estudiantes". Se abrió así una nueva dinámica en la que sectores obreros se incorporaron a la revuelta inaugurada por los estudiantes.

Durante un mes, la Sorbona navegó como un barco a la deriva, cuenta Philippe Rotman: Entre el mercadillo de las ideologías montado en el patio, las intervenciones desordenadas en los anfiteatros y las reuniones virulentas de diversos comités en los pisos, la universidad devino en un bote sin capitán.

Miles de estudiantes afluyeron a las facultades abiertas día y noche y muchos trabajadores. Los ocupantes de la Sorbona parisina decidieron abrirla a la población para discutir de los problemas generales de la sociedad.

Pronto, el primer informe de ocupación declaró el fin de la lucha estudiantil en provecho de un movimiento de ocupación de fábricas. La universidad fue evacuada el 17 de junio.

La significación de esa revuelta sigue siendo imprecisa, por lo menos hizo posible que gente de toda condición se pusiera a hablar y se diera cuenta de que podía intervenir en los acontecimientos de su país sin necesidad de intermediarios ni de representantes.

Muchos consideran que el movimiento de mayo de 1968 fracasó como revolución puesto que no se produjo la sustitución radical del viejo orden político. Pero visto
cuarenta años después, podemos decir que transformó a la sociedad francesa, introdujo nuevos valores, cambió pautas de comportamiento, reconoció los derechos de las mujeres, la liberalización de las costumbres, la democratización de las relaciones sociales y generacionales, incluida la disminución del autoritarismo en la enseñanza.

Homenaje a las mamitas




Espero que en su día todas las madres, mamás, mamas, mamacitas y mamitas se sientan muy queridas, que no olviden aceptar a los hijos como son, pues son las diferencias las que los hacen únicos e irrepetibles.

Que sea un día lleno de tanta ternura, que hasta los comerciantes se den cuenta que el afecto no tiene precio, que el niño, el joven o el hombre que rinda homenaje a su progenitora, sólo le baste con obsequiarle el más amoroso de los abrazos, que los besos llegan por añadidura.

¡Felicidades!

¿Quiénes pueden acudir a la Corte Internacional de Justicia de la Haya?

Antes de entrar en materia debo aclarar que la recientemente creada Corte Penal Internacional, que también tiene su sede en La Haya es diferente de la que nos ocupamos; a diferencia de la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal es el primer tribunal internacional con facultad para perseguir personas individuales por crímenes de guerra, genocidio y otras violaciones de derechos humanos.

Pueden recurrir a la Corte Internacional de Justicia todos los Estados partes en su Estatuto, incluyendo a todos los Miembros de las Naciones Unidas. Estados como Suiza, que no son Miembros de las Naciones Unidas, también pueden llegar a ser parte del Estatuto y por lo tanto recurrir a la Corte. Los particulares no pueden recurrir a la misma.

La Asamblea General de la ONU y el Consejo de Seguridad pueden solicitar opiniones consultivas de la Corte de Justicia sobre cualquier cuestión jurídica. También los demás órganos de las Naciones Unidas y los organismos especializados pueden solicitar, con autorización de la Asamblea, opiniones consultivas sobre cuestiones jurídicas relativas al ámbito de sus actividades.

La Corte Internacional de Justicia puede dirimir las controversias de orden jurídico que versen sobre:

a- La interpretación de un tratado

b- Cualquier cuestión de derecho internacional

c- La existencia de todo hecho que, si fuera establecido, constituiría violación de una obligación internacional

d- La naturaleza o extensión de la reparación que ha de hacerse por el quebrantamiento de una obligación internacional.

La competencia de la Corte se extiende a todos los litigios que las partes le sometan y a todos los asuntos especialmente previstos en la Carta de las Naciones Unidas o en los tratados y convenciones vigentes.

Antes de dar ese paso, los estadistas deben discernir sobre la conveniencia de acudir o no a dicha Corte. Los temas internacionales exigen un trato discreto y al mismo tiempo prudente.

Cada país ante un problema internacional debe seguir los dictámenes que para ello constan en el Derecho Internacional Público, pues la persistencia en las provocaciones verbales ni están de acuerdo a la investidura de un jefe de Estado ni ayuda a la buena marcha de las relaciones bilaterales, por el contrario, profundiza las asperezas y los sentimientos xenófobos.

Cuando existe alguna controversia que haya agotado todas las instancias posibles, los países pueden llevar los temas en discusión ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya. A mi juicio, eso no se hace como represalia, ni para darle contentillo al ego de nadie. La cuestión es muy grave y requiere de algunas acciones previas, por ejemplo: realizar un estudio serio del asunto a ventilar desde todos sus ángulos, preparar los fundamentos, los documentos, las pruebas, con serenidad y contundencia y con los resultados plantearle al gobierno del otro Estado para que acepte, niegue o simplemente rechace el supuesto diferendo.

No se puede creer que acudir al Tribunal de La Haya no es sino redactar un escrito, como cuando se acude a un juez ordinario demandando algo, no hay que olvidar que las precipitaciones conducen al fracaso.

Para el caso de la demanda de Ecuador a Colombia, la Corte Internacional de Justicia solo asume la competencia para conocer los casos cuando existan tres circunstancias:

Cuando las partes llegan de común acuerdo y solicitan su intervención, que no es el caso.

Cuando los dos países han aceptado la competencia previamente por declaraciones unilaterales, que tampoco es aplicable pues ninguna de las dos, ni Colombia ni Ecuador, tiene vigente tal instrumento.

Y, finalmente, por aplicación de un tratado que, como el Pacto de Bogotá, así lo disponga. Pero mientras Colombia ha sido parte formal del Tratado desde su suscripción, Ecuador, hasta el 1 de marzo pasado, no era parte.

Ecuador, a pesar de haber firmado el Pacto de Bogotá en 1948 (dejó una reserva al artículo VI en ese momento), en realidad se tardó 60 años en ratificarlo y ser parte plena del mismo.

Según la página web oficial de la OEA, ese país, por un instrumento fechado el lunes 3 de marzo de 2008 (el mismo día que rompió relaciones con Colombia) y que fue depositado el 7 del mismo mes en el Organismo regional, ratificó el Pacto de Bogotá. Uno de los puntos que podría alegar la defensa colombiana, si la Corte de Justicia diera trámite a la demanda sería el artículo LIII que el mismo Pacto de Bogotá establece: El presente Tratado entrará en vigencia entre las Altas Partes Contratantes en el orden en que depositen sus respectivas ratificaciones.

Según los tratadistas, implicaría que no podría Ecuador por este instrumento entablar demandas por hechos anteriores al 7 de marzo de 2008, fecha en la cual entró en vigencia, para ese país, el Pacto de Bogotá.

La presunción de inocencia


Hoy debía terminar el tema que he venido desarrollando, pero el despliegue en los diferentes medios de comunicación informando que a un delincuente le pareció fantástico señalar al señor presidente como autor de supuestos delitos me ha dado material para hablar de algo muy actual.


Un sujeto llamado Francisco Villalba ha sido el instrumento utilizado por los inescrupulosos que quieren ver al país destrozado. A pesar de que todas sus declaraciones han sido contradictorias y se han podido refutar con facilidad, la duda en la opinión pública, sobretodo internacional, puede lesionar gravemente nuestra democracia.

La inocencia como la vida, la libertad, el honor y la integridad física dan origen a los derechos que el ser humano ejerce en su defensa. La inocencia no debe ser una presunción pues es un bien jurídico que existe en la persona y le genera un derecho subjetivo que le permite exigir la garantía del Estado.


Generalmente algunas autoridades y la opinión pública dan por hecha la culpabilidad del señalado, no piensan que la inocencia únicamente desaparece cuando haya una sentencia ejecutoriada que señale que el presunto infractor ha cometido un delito, por lo tanto todo hombre se reputa exento de la culpa que se le imputa, mientras no se pruebe lo contrario.


La presunción de inocencia, constituye hoy un derecho fundamental reconocido constitucionalmente. Lejos de ser un simple principio teórico de derecho, representa una garantía procesal insoslayable para todos; es la máxima garantía del imputado y uno de los pilares del proceso penal acusatorio.


Esa garantía es la que inspira al proceso penal de un Estado democrático. La presunción de inocencia como derecho fundamental es un logro del derecho moderno, mediante el cual todo inculpado durante un proceso penal es en principio considerado inocente. Lo contrario tendría tintes inquisidores.


No debemos permitir que cualquiera señale supuestos culpables de hipotéticos delitos pues nos estaríamos yendo contra el derecho al honor que tiene cada ciudadano. No debemos olvidar que para inculpar se necesitan pruebas irrefutables; la situación jurídica de inocencia, reconocida constitucional y legalmente impone al sujeto activo del proceso la carga de la prueba tendente a destruir la situación de inocencia que ampara al acusado.

Y repito: no se puede tratar como malhechor a una persona a quien se le atribuya un hecho punible cualquiera sea el grado de verosimilitud en la imputación, hasta que el Estado, por medio de sus órganos pronuncie una sentencia penal firme que declare la culpabilidad y lo someta a una pena.

¿Cómo se designan los jueces de la Corte Internacional de Justicia de la Haya?

Según el artículo Nº 4 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, Los miembros de la Corte son elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de una nómina de candidatos propuestos por los grupos nacionales de la Corte Permanente de Arbitraje.

En el caso de los Miembros de las Naciones Unidas que no estén representados en la Corte Permanente de Arbitraje, los candidatos deben ser propuestos por grupos nacionales que designen a este efecto sus respectivos gobiernos.

¿Cómo está integrada la Corte?


La Corte
es un cuerpo integrado por quince magistrados independientes elegidos, sin tener en cuenta su nacionalidad, de entre personas que gocen de alta consideración moral y deben reunir las condiciones requeridas para el ejercicio de las más altas funciones judiciales en sus respectivos países, o que sean jurisconsultos de reconocida competencia en materia de derecho internacional.

¿Cuál es el procedimiento?


Por lo menos tres meses antes de la fecha de la elección, el Secretario General de las Naciones Unidas invita por escrito a los miembros de la Corte Permanente de Arbitraje pertenecientes a los Estados que forman parte del Estatuto y a los miembros de los grupos nacionales designados para que dentro de un plazo determinado, propongan como candidatos a personas que estén en condiciones de desempeñar las funciones de miembros de la Corte.


El número de candidatos propuestos por un grupo no será, en ningún caso, mayor que el doble del número de plazas por llenar. Antes de proponer estos candidatos, se recomienda a cada grupo nacional que consulte con su más alto tribunal de justicia, sus facultades y escuelas de derecho, sus academias nacionales y las secciones nacionales de academias internacionales dedicadas al estudio del derecho.

El Secretario General de las Naciones Unidas prepara una lista por orden alfabético de todas las personas así designadas y la presenta a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad. _ ad La Asamblea General y el Consejo de Seguridad proceden independientemente a la elección de los miembros de la Corte.

En toda elección, los electores deben tener en cuenta no sólo que las personas que hayan de elegirse reúnan individualmente las condiciones requeridas, sino también que en el conjunto estén representadas las grandes civilizaciones y los principales sistemas jurídicos del mundo.

Se consideran electos los candidatos que obtengan una mayoría absoluta de votos tanto en la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad.

En las votaciones no habrá distinción alguna entre miembros permanentes y miembros no permanentes del Consejo de Seguridad. En el caso de que más de un nacional del mismo Estado obtenga una mayoría absoluta de votos tanto en la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad, se considera electo el de mayor edad.

Si después de la primera sesión celebrada para las elecciones quedara una o más plazas por llenar, se celebra una segunda sesión y, si necesario fuera, una tercera.

¿Qué otros requisitos deben cumplir los magistrados de la Corte?

Como ya he dicho, no puede haber dos magistrados que sean nacionales de un mismo Estado. Cumplen mandatos de nueve años y pueden ser reelegidos. No pueden dedicarse a ninguna otra ocupación mientras dure su mandato. No pueden tampoco participar en la decisión de ningún asunto en que hayan intervenido anteriormente como agentes, consejeros o abogados de cualquiera de las partes, o como miembros de un tribunal nacional o internacional o de una comisión investigadora, o en cualquier otra calidad. Un tercio de la Corte es elegido cada tres años.

Los integrantes de la Corte deben ser juristas competentes e imparciales, y no representantes políticos de los intereses de los Estados cuya nacionalidad poseen.

¿Quiénes son los magistrados designados en la actualidad?

Presidenta: Rosalyn Higgins (Reino Unido)

Vicepresidente:

Awn Shawkat Al-Khasawneh (Jordania)

Jueces: Bruno Simma (Alemania)

Shi Jiuyong (China)

Peter Tomka (Eslovaquia)

Thomas Buergenthal (Estados Unidos)

Leonid Skotnikov (Federación de Rusia)

Ronny Abraham (Francia)

Hisashi Owada (Japón)

Raymond Ranjeva (Madagascar)

Bernardo Sepúlveda Amor (México)

Mohamed Bennouna (Marruecos)

Kenneth Keith (Nueva Zelanda)

Abdul G. Koroma (Sierra Leona)

Gonzalo Parra-Aranguren (Venezuela)

Próximamente: ¿quiénes pueden acudir a dicha Corte?

¿Qué es la Corte Internacional de Justicia de la Haya? I

He aquí la historia:

Poco después de la Conferencia de paz de La Haya surgió la iniciativa del establecimiento de una verdadera Corte permanente, diferente de la Corte de Arbitraje que ya existía. La conferencia a pesar de haber preparado un proyecto de convención al respecto, no pudo llegar a un acuerdo sobre la manera de designar a los jueces.

El problema radicaba en que las grandes potencias insistirían en tener permanentemente sus representantes en la Corte, mientras que los países menos desarrollados pretenderían lo mismo argumentando el principio de la equidad.

Al preparar el Convenio de la Liga de Naciones, la Conferencia de Paz de París, dispuso en el artículo 14, que el Consejo de la Liga debía formular propuestas para el establecimiento de una Corte Internacional de Justicia y someterlas a sus miembros.

El Consejo, en 1920, designó a una comisión de juristas que logró preparar un estatuto de la Corte. El nudo gordiano de la designación de los jueces fue cortado por medio de lo que se conoce como el “Plan Root-Phillimore”.

De acuerdo con dicho plan, los jueces debían ser elegidos conjuntamente por el Consejo de la Liga y la Asamblea, lo cual satisfizo a las grandes potencias, pues cuatro de ellas (entre ocho) eran miembros permanentes del Consejo y los países “menores” se contentaron con ser mayoría en la Asamblea.

Después de ser considerado por el Consejo y la Asamblea, el Estatuto fue aprobado por los miembros mediante un Protocolo de Firma y entró en vigor en 1921 llegando prácticamente a su fin en 1940 a consecuencia del estallido de la guerra, luego de la cual el tema de la Corte formó parte de los temas principales de la Conferencia de San Francisco.

La Conferencia adoptó las sugerencias de que la Corte debía establecerse como uno de los órganos principales de la Organización que había de constituirse y que su estatuto debería ser parte de la Carta. La Conferencia decidió establecer la Corte como formalmente independiente de la Corte Permanente anterior, la cual fue disuelta oficialmente por la Asamblea General de la Liga en 1946.

Se aclaró expresamente que esa Corte se basara en el Estatuto de su predecesora. La actual Corte Internacional de Justicia de la Haya inició labores el 18 de abril de 1946. O sea que en estos días cumple años.

En la próxima hemos de ver, Dios mediante, cómo se designan los jueces y otras cosillas.

¿Qué le sucede al mandatario ecuatoriano?

Creo que el saber violada la soberanía de su país debe haberle indignado mucho al presidente de Ecuador, tanto que se ha olvidado de todos los protocolos existentes para enfrentar ese tipo de problema internacional sin caer en roces verbales.

La diplomacia, el respeto y las demostraciones firmes pero con base en la decencia y las buenas costumbres, son algunos de los puntos que deben primar cuando un vecino ha pasado por alto los convenios internacionales.

Parecería que el apretón de manos en República Dominicana sólo logró un momento de regocijo para el continente que ya sentía de cerca los vientos de guerra, no así para don Correa.
Desafortunadamente la mirada, las expresiones, la estrategia emprendida por Ecuador, está demostrando que su jefe de gobierno, de alguna manera, no quiere ver zanjado el conflicto.

La violación del espacio aéreo colombiano por un helicóptero de dicho país, la poca importancia que le han concedido allí al incidente, la demanda a Colombia interpuesta en el Tribunal de la Haya, sobre un asunto plenamente arreglado parece indicar que en la mente del gobernante no existen precisamente vientos de paz.

Da la impresión que de una u otra forma desea mantener desacuerdos que podrían desencadenar en enfrentamientos de grandes proporciones.

¿Por qué han pedido indemnización por un ecuatoriano que, según la prensa de su propio país había estado en la mira de la inteligencia militar que investigaban sus pasos no del todo santos?
Aún con esa certeza, el tema le ha servido para llevarlo a los balcones que no ha dejado, a pesar que no está de candidato sino que ya fue elegido para la más alta magistratura de su país.

A propósito de indemnizaciones tampoco creo que debieron pedirlas por los mexicanos muertos o heridos en el ataque a ese grupo insurgente. Bastante tenemos en Colombia con guerrilleros, paramilitares y delincuentes de toda clase para que vengan a sumarse gente de otros países a delinquir. Colombia ya ha sufrido mucho.

Desde aquí quiero pedirles cordura a los dos gobernantes, al Dr. Uribe que piense en todos los colombianos que viven en Ecuador, ya sea por su pareja, por negocios,
o como refugiados; y al Sr. Correa que no se olvide que con su actitud está llevando a su pueblo a un sentimiento anti-colombiano, que si bien ya existía, ahora ha aumentado desmedidamente.

Lo que detestan los machistas

Dentro del mundo machista en que nos hemos desempeñado desde tiempos inmemoriales, me doy cuenta que a los hombres hay que tratar de entenderlos y, sobretodo, debemos conocer sus pensamientos respecto de su contraparte.

Ellos, en su mayoría, sueñan con una pareja dulce, sumisa, mansa y por encima de todo, joven. Ella debe decir siempre palabras amables, de elogio y consideración; debe sonreír aunque le acaben de clavar el puñal de la infidelidad, jamás debe reclamar ni poner en evidencia a su amo, quiero decir a su amor.


También son apetecibles las bonitas que les encante quedarse en casa, que la mantengan impecable, ordenada, decorada y con la fragancia de una deliciosa comida cuando él regrese cansado del trabajo y ella lo colme de atenciones, de ternura, de mimos y de caricias nuevas cada día.

Los machistas detestan que les echen por tierra su vanidad, que los corrijan en casa, que se les señalen cariñosamente sus errores, que se les refuten sus ideas. No soportan que la mujer sea inteligente, que tome la iniciativa en los negocios, en lo sexual, en las intervenciones públicas en la que él esté presente.

Odian que ella tenga una mejor estrategia en el trabajo, que sea más creativa que él, que olvide los enfados con mucha facilidad, que estudie y saque adelante lo que se propone.

Son los machistas quienes inventan chistes de mal gusto y ponen sobrenombres grotescos a la mujer que no se someta a sus requerimientos, a su voluntad o a su capricho: bruja, arpía, dolor de cabeza, etc.


Todas las mujeres deberíamos saber que, si bien el problema del machismo es algo que poco a poco se ha ido superando, al menos en ciertas esferas culturales, no podemos abusar de los cambios.
Ellos ya comienzan a analizar la situación, las mujeres poseemos cierta tozudez que nos permite llevar nuestras iniciativas hasta el final y los varones comienzan a estar conscientes de ello. Algunos se dan cuenta que no sólo envejece ella sino que él ya no es el mismo de antes, al menos si de potencialidades se trata, mejor ni hablar.

He presenciado el acto de mal gusto de mujeres que recriminan en público a su pareja. No puede producirse un giro de 180° en el plano de las relaciones de género; si gozamos de la compañía de un hombre más evolucionado, que se ha vuelto más humano, más racional y en definitiva no es el machista primitivo de antes, por lo menos deberíamos proporcionarle más cuidado y ternura a cambio.